CUADERNO DE PUGLIA ● 4
Yo ya llevaba la Xylella en la cabeza. Sabía que había causado una grave crisis en los olivares de Apulia, especialmente en el Salento, y desde la ventanilla del autobús iba buscando señales de aquel paisaje herido. Pero el autobús no se detenía cada vez que mi cámara lo necesitaba —¿o era yo la que siempre llegaba tarde?—. Aun así, alcancé a ver olivares muy distintos entre sí: en algunas parcelas los árboles conservaban el verde; en otras, las ramas desnudas se mezclaban con montones de restos de poda y la tierra clara. Los muros de piedra seguían dibujando los límites de los campos y, de vez en cuando, aparecían casas rurales entre los árboles.
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| El paisaje que vimos desde el autobús: olivos de aspecto muy distinto, aunque no podíamos saber qué le ocurría a cada árbol. |
No podíamos saber qué le había ocurrido a cada olivo. Una fotografía tomada al paso no permite distinguir un árbol enfermo de otro podado o afectado por otras circunstancias. Pero aquel paisaje desigual nos llevó a pensar en esa Xylella fastidiosa, la bacteria que ha causado una grave crisis en los olivares de Apulia y, especialmente, en el Salento.
Mientras mirábamos los campos, aparecían también extensiones de placas solares. El sol, que durante siglos ha madurado las aceitunas, se ha convertido ahora en fuente de electricidad. No pude saber si aquellas instalaciones ocupaban antiguos olivares afectados ni la historia detrás de cada parcela; sería atrevido por mi parte afirmarlo. Lo que sí vimos fue un territorio donde conviven —a veces muy cerca— la agricultura tradicional y esas nuevas formas de aprovechar la energía.
Enseguida me vino a la cabeza nuestras encinas extremeñas y la seca. Sé que no es la misma enfermedad: en el Salento hablamos de una bacteria que afecta a los olivos; en nuestras dehesas, la seca es un problema complicado que afecta a encinas y alcornoques, con la fitóftora como uno de sus culpables. Pero las imágenes de árboles debilitados acercaban aquel paisaje a casa.
Y, ya puestos a imaginar, habría estado bien que Helen Mirren nos hubiera invitado a hablarlo en su masseria de Tiggiano, con un café leccese y un pasticciotto delante. Seguramente, entre el café y el dulce, nos habría contado cómo trabaja Save the Olives, la organización con la que apoya la investigación y la recuperación de los olivos monumentales. Entre sus proyectos está un campo experimental en Ugento dedicado a estudiar nuevas variedades resistentes a la Xylella.
Aquí lo cuenta en Instagram. Me conformo con eso. El café y los pasteles corrieron por nuestra cuenta.
La preocupación por los olivares salentinos también ha llegado a los medios españoles. En mayo de 2026, El País contó la implicación de Helen Mirren en Save the Olives, una iniciativa que apoya la investigación y la recuperación de los olivos afectados por la Xylella.
Al final, nuestras fotos no muestran la bacteria ni prueban que aquellos árboles estuvieran enfermos. Muestran algo más simple y más cercano: el paisaje que vimos desde el autobús y la pregunta que nos acompañó después. ¿Cómo se recupera un territorio cuando sus árboles forman parte de su identidad? Seguiremos al tanto…
Pilar Otano Cabo
Badajoz, España
Octubre de 2026


























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