martes, 7 de julio de 2026

El misterio del almacén: una cita pendiente en Jaén



Centro cultural Baños árabes de Jaén
Palacio de Villardompardo, Jaén

Hay rincones que te atrapan no solo por lo que muestran, sino por la historia del lugar que los cobija. Eso me ocurrió en nuestro viaje a Jaén, en la visita al Museo Internacional de Arte Naïf de Jaén. Ubicado en pleno casco histórico, comparte espacio con la joya de los Baños Árabes en los sótanos del imponente Palacio de Villardompardo, un edificio renacentista del siglo XVI que ya de por sí merece la visita.

 Cruzar sus puertas es adentrarse en un universo colorista y espontáneo; este museo, pionero en España en su especialidad, alberga una colección fascinante de más de 600 obras de artistas nacionales e internacionales. Sus salas están llenas de esa mirada limpia, casi infantil, tan detallista y sin ataduras académicas que define al arte naïf: paisajes rurales vibrantes, escenas costumbristas llenas de vida y una explosión de luz que contrasta con los sobrios muros de piedra del palacio.


Museo Internacional de Arte Naïf de Jaén


El museo tiene ese encanto particular de las cosas que se guardan con mimo. Recorrí sus salas con la calma que exige el arte naïf, dejándome embaucar por las perspectivas imposibles. Sin embargo, llevaba una intención oculta, mi coartada, muy personal en esta ocasión, una pequeña dosis de misterio familiar. Había leído que entre sus fondos figuraban obras de la pintora navarra naïf María Victoria Otano Lecumberri (San Adrián, 1913- Barcelona 1997). Ya sabéis mi debilidad por las coincidencias: encontrar un apellido como el mío, que no es precisamente de los que uno se cruza en cada esquina, me despertó una tremenda curiosidad; quise seguir el rastro de ese hilo invisible. Así que recorrí las salas con la mirada atenta, buscando esa firma familiar entre la maleza de colores de las paredes.

Para mi sorpresa, tras dar más de una vuelta por cada sala —no exagero— y escudriñar cada pared, la decepción empezó a asomar. No había rastro de ella. Acudí, con la cautela de quien pregunta por un secreto, al personal del museo. Me comentaron, con amabilidad exquisita y con la naturalidad de quien habla de un archivo cotidiano, que efectivamente, en este momento no había ninguna pieza suya en las salas de exhibición y que “suponían” que estarían en el almacén, aguardando pacientemente el turno de alguna futura muestra.


Me quedé un momento pensativa frente otros cuadros, imaginando qué tesoros permanecerán ocultos en esa penumbra de los depósitos, esperando la luz de una sala. Qué curioso es el destino de las obras de arte: a veces, el apellido y la intención no bastan para el encuentro.


Museo de Arte Naïf en Jaén


Me fui de Jaén con esa espinita, con la sensación de haber dejado una tarea a medias. Dicen que el arte, como la vida, siempre tiene una sorpresa reservada para quién sabe esperar. Así que, María Victoria, mi búsqueda no termina aquí; nos quedamos con una cita pendiente para cuando decidan sacar a la luz esos lienzos que guardan, con tu nombre y tu forma de ver el mundo, el misterio del almacén.



Pilar Otano Cabo

Badajoz (España)

Julio de 2026


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