¿Por qué casi nadie se llama Odiseo y, sin embargo, hay miles de Ulises?
Aún no he visto La Odisea de Christopher Nolan. Estoy esperando a que me convenga algunas de las sesiones en VOSE (pocas) del único cine que, desgraciadamente, nos queda en Badajoz.
| The Odyssey (2026), Christopher Nolan |
Por eso, no voy a opinar nada de la película. Pero sí sobre el viaje. Porque, como viajera obstinada e impenitente, siempre he pensado que el de Ulises —o el de Odiseo, ya veremos— es el viaje por excelencia. El viaje de todos los viajes. De esos que una acaba recorriendo aunque nunca haya puesto un pie en Ítaca.
Y resulta que llevo días dandole vueltas no a la historia, que la conocemos todos, sino al nombre del protagonista. Nolan recupera el griego Odysseus, que en la versión española se convierte en Odiseo. Ya sabéis que me gusta seguir el rastro de los nombres igual que el de los apellidos. A veces cuentan una historia casi tan interesante como la de quienes los llevan.
Lo curioso es que aquel Odiseo griego acabó convirtiéndose en Ulises en el mundo romano. La explicación completa es bastante más larga y más académica de lo que apetece para una tarde de verano, pero para mí basta con pensar que todo depende, en el fondo, de si nuestros antepasados miraban más hacia Grecia o hacia Roma. Es una simplificación, claro, pero tiene su aquel.
En realidad, durante siglos en España casi nadie leyó a Homero en griego. Los textos llegaban a través del latín y, con ellos, también los nombres. Por eso heredamos a Ulises, igual que Francia, Italia o Portugal. Mucho más tarde, cuando los filólogos volvieron a las fuentes griegas, recuperaron también el nombre original: Odiseo.
Es curioso comprobar cómo esa historia sigue viva. En España apenas hay personas llamadas Odiseo. En cambio, según el INE, hay 2911 hombres que se llaman Ulises, con una edad media de 22,8 años. Incluso aparecen 47 Ulysses, seguramente fruto de influencias anglosajonas y aquí la media de edad baja a 17,9 años.
| Datos del Instituto Nacional de Estadística de España |
Creo recordar que tuve algún alumno llamado Ulises. Hoy, sólo conozco a Ulises Fernández, músico y cantautor de Badajoz. Uli es hijo del inolvidable Enrique Fernández Medina “Henry” y de mi amiga Marisa Sánchez Laso. Su hermana se llama Cira, otro precioso nombre griego, y también ha heredado la música. Una familia con claras resonancias helénicas.
Mientras tanto, en Grecia, según me cuentan mis “amigos griegos”, el nombre de Odiseo (bueno, Odysseús /"Ὀδυσσεύς") sigue siendo un nombre bastante habitual. Lo tienen fácil: juegan en casa.
No sé si Chrstopher Nolan conseguirá que dentro de unos años aumenten los Ulises en los registros civiles españoles. O, quién sabe, quizá algún padre se atreva por fin con Odiseo.
Al fin y al cabo, los nombres también viajan. Unos cambian de lengua, otros de forma, algunos regresan después de siglos. Como el propio héroe nunca dejan de buscar el camino de vuela.
Y ahora tengo curiosidad. ¿Cuántos Ulises conocéis vosotros? ¿Y algún Odiseo?
Pilar Otano Cabo
Badajoz (España)
Julio de 2026

























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