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lunes, 3 de agosto de 2026

La última misión de Modesty Blaise estaba en un quiosco de Estocolmo


Mucho después de Pulp Fiction

Hace algún tiempo escribí por aquí que Quentin Tarantino debía de ser un gran admirador de Modesty Blaise, la heroina británica de tira de prensa de aventuras y espionaje que aparecía en el London's Evening Standard.entre 1963 y 2001. No hacía falta ser muy perspicaz para sospecharlo. En Pulp Fiction colocó una novela de Peter O’Donnell en las manos del personaje de John Travolta mientras permanece sentado —con toda la falta de solemnidad posible— en el cuarto de baño de un restaurante. Un guiño que muchos espectadores pasan por alto, pero que Tarantino nunca ha ocultado: Modesty Blaise figura entre sus personajes de ficción favoritos.

Modesty Blaise en una estantería del Pressbyrån de la Estación Central de Estocolmo
Ejemplar del nº 8 de Agent X9 de 2022
en el 
Pressbyrån de la Estación Central de Estocolmo

Hace unos días, revisando fotografías antiguas del teléfono, apareció una que había olvidado por completo. La tomé en el verano de 2022, en la Estación Central de Estocolmo. No fotografié el edificio ni los trenes, sino un expositor de un Pressbyrån, esa cadena de quioscos tan característica de Suecia donde se mezclan periódicos, novelas de bolsillo, chocolatinas, café y todo aquello que uno puede necesitar antes de subir a un tren.

Stockholm Central Station
Estación Central de Estocolmo 


Entre las revistas reconocí una portada que me resultó inmediatamente familiar. Era un número de Agent X9 y, ocupando casi toda la cubierta, aparecía Modesty Blaise.

Naturalmente, me faltó tiempo para preguntar. Aunque el título de la revista procede del personaje estadounidense Secret Agent X-9,       conocido también como Corrigan, me explicaron que desde hace décadas la verdadera estrella de la publicación es Modesty Blaise. Los lectores suecos nunca la han abandonado y sigue apareciendo puntualmente cada mes en los quioscos.

Después, ya en casa, seguí investigando y descubrí que probablemente ningún país ha cuidado tanto el legado de Modesty Blaise como Suecia. Llegó a contar con una revista propia, Agent Modesty Blaise, durante los años sesenta y, desde 1971, sus aventuras se integraron en Agent X9, donde continúan publicándose de forma ininterrumpida.

Me hizo gracia pensar que, mientras Tarantino mantiene vivo el recuerdo de Modesty mediante un pequeño homenaje cinematográfico que sólo reconocen unos pocos, los suecos han elegido un camino mucho más sencillo: seguir comprándola en el quiosco. Sin ceremonias. Sin nostalgia. Como quien compra cada mes su revista favorita.

Y quizá ahí resida el mejor homenaje posible. No convertir un personaje en objeto de culto, sino permitir que siga formando parte de la vida cotidiana. Entre revistas infantiles, pasatiempos, cómics del oeste y el café para llevar de un Pressbyrån de la Estación Central de Estocolmo.


Pressbyrån de la Estación Central de Estocolmo

Si he conseguido despertar tu curiosidad por este personaje, puedes leerlas o consultarlas de forma legal y gratuita en  Internet Archive (archive.org). Este es el enlace al volumen "Modesty Blaise Comics Collection".


Pilar Otano Cabo

Badajoz (España) 

Agosto de 2026

miércoles, 29 de julio de 2026

El viaje de los viajes… ¿Ulises u Odiseo?



¿Por qué casi nadie se llama Odiseo y, sin embargo, hay miles de Ulises?


¿Por qué llamamos unas veces Ulises y otras Odiseo al héroe de La Odisea?


Aún no he visto La Odisea de Christopher Nolan. Estoy esperando a que me convenga algunas de las sesiones en VOSE (pocas) del único cine que, desgraciadamente, nos queda en Badajoz. 


The Odyssey. Christopher Nolan. Reino Unido, 2026, Universal Pictures)
The Odyssey (2026), Christopher Nolan 

Por eso, no voy a opinar nada de la película. Pero sí sobre el viaje. Porque, como viajera obstinada e impenitente, siempre he pensado que el de Ulises —o el de Odiseo, ya veremos— es el viaje por excelencia. El viaje de todos los viajes. De esos que una acaba recorriendo aunque nunca haya puesto un pie en Ítaca.


Y resulta que llevo días dandole vueltas no a la historia, que la conocemos todos, sino al nombre del protagonista. Nolan recupera el griego Odysseus, que en la versión española se convierte en Odiseo. Ya sabéis que me gusta seguir el rastro de los nombres igual que el de los apellidos. A veces cuentan una historia casi tan interesante como la de quienes los llevan.


Lo curioso es que aquel Odiseo griego acabó convirtiéndose en Ulises en el mundo romano. La explicación completa es bastante más larga y más académica de lo que apetece para una tarde de verano, pero para mí basta con pensar que todo depende, en el fondo, de si nuestros antepasados miraban más hacia Grecia o hacia Roma. Es una simplificación, claro, pero tiene su aquel. 


En realidad, durante siglos en España casi nadie leyó a Homero en griego. Los textos llegaban a través del latín y, con ellos, también los nombres. Por eso heredamos a Ulises, igual que Francia, Italia o Portugal. Mucho más tarde, cuando los filólogos volvieron a las fuentes griegas, recuperaron también el nombre original: Odiseo.


Es curioso comprobar cómo esa historia sigue viva. En España apenas hay personas llamadas Odiseo. En cambio, según el INE, hay 2911 hombres que se llaman Ulises, con una edad media de 22,8 años. Incluso aparecen 47 Ulysses, seguramente fruto de influencias anglosajonas y aquí la media de edad baja a 17,9 años.


INE Estadística de nombres Ulises vs. Ulysses
Datos del Instituto Nacional de Estadística de Españ


Creo recordar que tuve algún alumno llamado Ulises. Hoy, sólo conozco a Ulises Fernández, músico y cantautor de Badajoz. Uli es hijo del inolvidable Enrique Fernández  Medina “Henry” y de mi amiga Marisa Sánchez Laso. Su hermana se llama Cira, otro precioso nombre griego, y también ha heredado la música. Una familia con claras resonancias helénicas.


Mientras tanto, en Grecia, según me cuentan mis “amigos griegos”, el nombre de Odiseo (bueno, Odysseús /"Ὀδυσσεύς") sigue siendo un nombre bastante habitual. Lo tienen fácil: juegan en casa.


No sé si Chrstopher Nolan conseguirá que dentro de unos años aumenten los Ulises en los registros civiles españoles. O, quién sabe, quizá algún padre se atreva por fin con Odiseo.


Al fin y al cabo, los nombres también viajan. Unos cambian de lengua, otros de forma, algunos regresan después de siglos. Como el propio héroe nunca dejan de buscar el camino de vuela.


Y ahora tengo curiosidad. ¿Cuántos Ulises conocéis vosotros? ¿Y algún Odiseo?


Pilar Otano Cabo

Badajoz (España)

Julio de 2026








sábado, 25 de julio de 2026

HISTORIA DE UN ENGAÑO: OPERACIÓN CARNE PICADA

El hombre que nunca existió… y una visita pendiente en Huelva


¡Cuántas veces habré ido a Huelva! Tenemos allí muy buenos amigos y, además, siempre encontramos una buena excusa para volver. Hace ya bastante tiempo, Luis Carlos y Pilar nos hablaron de un británico enterrado en el Cementerio de La Soledad. No se limitaron a contarnos la historia: también nos prestaron un libro para que la conociéramos con detalle. Y allí dieron de lleno en esa manía mía de buscar coartadas en los viajes, esa debilidad por encontrar pequeñas historias que me permitan regresar sabiendo un poco más de lo que sabía al llegar. 

Tumba de Glyndwr Michael (Major William Martin)
Cementerio La Soledad de Huelva


Por fin, en una escapada onubense de este invierno, cuando ya emprendíamos el regreso hacia Badajoz —después de cumplir con otro ritual ineludible: llenar el maletero de pescado y marisco del mercado— decidimos que había llegado el momento. Era uno de esos días perfectos para visitar un cementerio; el viento que trajo la borrasca Oriana casi nos arrastra al salir del coche. Pero no íbamos a echarnos atrás, la misión estaba para cumplirse. Ya había leído la novela que Pilar y Luis Carlos nos habían proporcionado, El hombre que nunca existió de Ben Macintyre y habíamos visto la peli El arma del engaño (2021), así que no había vuelta atrás.


 La historia me parecía tan increíble que costaba admitir que hubiera sucedido de verdad. Resumida mucho, muchísimo, relata cómo los servicios de inteligencia británicos consiguieron engañar a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Prepararon el cadáver de un hombre desconocido, lo vistieron como si fuera un oficial de la Marina Real británica y le colocaron encima documentación top secret cuidadosamente falsificada. El falso Major William Martin y sus falsos papeles fueron arrojados al mar frente a las costa de Huelva para hacer creer que había caído de un avión. Así, el cuerpo apareció flotando frente a la costa de Punta Umbría, simulando que había sufrido un accidente aéreo. Todo parecía tan real…


No tardaron nada las autoridades españolas —¡neutrales, claro, y que picaron cómo pardillos!— en dar el chivatazo a los alemanes. El engaño estaba servido y  el alto mando nazi se tragó que los aliados invadirían Grecia. Aquello contribuyó a cambiar el curso de la guerra, dejando el camino despejado hacia  Sicilia.


A lo que iba, yo tenía una razón muy concreta para ir a ese cementerio. Aquel día buscábamos la tumba del supuesto “Major William Martin”, que a pesar de estar alejada de la puerta, no tiene pérdida. Una asociación ha dispuesto, al más puro estilo de Hansel y Gretel, señales en el suelo que te llevan derechita al lugar, sin posibilidad de perderte.


Indicaciones y tumba del Major William Martin

Major William Martin (Glyndwr Michael) 
 Cementerio La Soledad de Huelva

Y allí estaba “el hombre que nunca existió”. O quizá sí, porque en la lápida también figura el nombre de quién realmente parece descansar bajo ella y a quién hicieron pasar por el oficial. Se trataba de Glyndwr Michael, un galés de treinta y cuatro años, sin familia, que había muerto tras ingerir raticida. Su muerte permitió construir una de las operaciones de espionaje más extraordinarias de la historia. Para hacer creíble la identidad inventada, los servicios secretos llegaron incluso a crearle una vida sentimental: llevaba en los bolsillos cartas de una novia imaginaria, fotografías y pequeños objetos personales que daban apariencia de verdad a una existencia completamente ficticia.


La supuesta novia del Mayor William Martin
Fotografía de su novia, que el supuesto Major William Martin
 llevaba en su cartera



Quizá el necroturismo no sea, en el fondo, más que otra forma de leer la Historia. Yo no viajo buscando la muerte, sino las historias. Hay libros que se abren en una biblioteca y otros que solo pueden leerse caminando despacio entre lápidas.


Llevaba tanto tiempo queriendo hacer esta visita… 

¿No os parece una historia fascinante? 


Por cierto, si os pica la curiosidad, además del libro de Ben Macintyre, hay un par de adaptaciones cinematográficas que abordan este episodio: la clásica El hombre que nunca existió (1956) y la más reciente El arma del engaño (2021). Perfectas para una tarde de cine y lectura.


El hombre que nunca existió, Operación Carne Picada. Ben Macintyre. Edit. Crítica (Grupo Planeta)

    El arma del engaño (Operation Mincemeat), de 2021,
 dirigida por John Madden con Colin Firth como actor principal



El hombre que nunca existió. Ewen Montagu Reino de Redonda (2019)
Clásico de 1953 que dio origen a la primera adaptación
cinematográfica de 1956 dirigida por Ronald Neame



The Man Who Never Was (1956)
Ronald Neame dirige "The Man Who Never Was" en 1956






Pilar Otano Cabo

Badajoz (España)

Julio de 2026



domingo, 30 de noviembre de 2025

El Museo Magritte de Bruselas

Un mundo paradójico


Cuando tienes poco tiempo para visitar una ciudad, lo estiras hasta lo imposible y sacas cualquier hueco para no perderte nada. Eso fue lo que nos sucedió hace unos días en nuestra escapada a Bruselas. La mañana nos había llevado al Parlamento Europeo y nos esperaba un paseo por la ciudad por la tarde, así que sólo había  un resquicio para comer y descansar. Pero como para descansar ya habría tiempo al volver a casa, tiramos de nuestra lista de imperdibles de Bruselas y elegimos el Museo Magritte.


Museo Magritte_Bruselas

Magritte nos da la bienvenida

Ya fue una experiencia surrealista atravesar la Place Royale, para llegar al museo, sorteando obras, vallas y operarios que parecían surgidos de un cuadro de Magritte; eso sí, cambiando el bombín por el casco de obra. Era el caos de la ciudad, como en tantas otras, con una sinfonía de martillos y taladros que acompañan al visitante y al lugareño. En cambio, cruzar su puerta es como pasar un umbral invisible; allí empieza un espacio donde el arte de René Magritte no te mira, te observa, te invita a pensar. No es un museo de simples cuadros, es un lugar para la reflexión y, ¿por qué no? para el diventimento.


Cada sala es un reto: aquí Magritte se muestra de perfil, sosteniendo lo que parece un lápiz ante un espacio vacío y que me obliga a tirar de mi libreta y de mi boli de cuatro colores para empezar a rellenar ese papel en blanco.





Y sala tras sala, me hace sonreír. Magia y misterio, él no habla, pero lo dice todo. Paradojas que me desafían, porque claro que “esto no es una pipa. Y objetos cotidianos vestidos de textos incongruentes e inesperados; ¿no es un sombrero (ese bombín tan Magritte) para uso externo? En fin, magia, ilusión, ambigüedad, trampas mil; imágenes aparentemente normales, pero que llegan a desconcertarte, poniendo tu cabeza a cavilar, mientras los pies no consiguen despegarse del suelo ante cada pieza.



Irene o la literatura perdida y Encuentros naturales


Y seguro que alguien está esperando la coartada literaria, pero no, esta vez no. Podía tirar de Foucault, pero me tendría que poner en modo solemne y, sinceramente, no me apetece. Lo que sí tengo es un par de coartadas cinematográficas y una canción; porque hay escenas en muchas películas, tomadas de cuadros de Magritte. Ahí van un par de guiños que conectan arte y cine:


En Los abrazos rotos, de Almodovar (2009) hay una escena inspirada en la obra de Magritte, Los amantes. Es la inquietante escena en la que dos personas se besan con las cabezas envueltas en telas blancas que impiden el contacto.


Aquí puedes ver el tráiler. La escena aparece en el minuto 1:18



Los amantes y Los abrazos rotos





Por otro lado, la escena final de El show de Truman (1998), protagonizada por Jim Carrey, está también inspirada en una pintura de Magritte, Arquitectura al claro de luna

En este enlace puedes ver la escena final completa.


Magritte y El show de Truman


Para redondear la experiencia, dejo una canción de Paul Simon dedicada a René y Georgette Magritte, incluida en su disco Hearts and Bones, de 1987;  René Magritte and Georgette Magritte with Their Dog After the War; una balada tan surrealista como sus propios cuadros.


Y como recuerdo, la típica postalita que traigo en esas ocasiones para la pared viajera de mi estudio. Tenía que ser la más emblemática de todas, El hijo del hombre, supuestamente su autorretrato, pero como la cara está tapada con la manzana voladora, no lo podemos asegurar. 


El hijo del hombre, Magritte en mi pared viajera

Magritte en mi pared viajera




Pilar Otano Cabo
Badajoz, España
Noviembre de 2025

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Un guiño de cine en Bélgica


Un guiño de cine en Bélgica


Hay ciudades que te miran cómplices, como si te dijeran “te estaba esperando”. Esta vez ese guiño ha sido de cine, en nuestra escapada otoñal a Bélgica; sí, Bélgica, la de Tintín, los gofres y el chocolate que se derrite sin prisa.


Viajamos en buen grupo, de esos que saben disfrutar del paseo. Pateando bien varias ciudades, vi algunos carteles que me llamaron la atención. Eran carteles de cine y decían: Nouvelle Vague. Era el título de una película recién estrenada allí, aunque a España no llegará —dicen— hasta enero de 2026. Y ya estoy contando los días. 


Sphinx Cinema en Gante y Cinema Galeries en Bruselas


Tiene una pinta maravillosa. Su director, Richard Linklater, vuelve atrás su cámara 60 años hacia un momento fundamental del cine, al momento en que la experimentación y la creatividad de cineastas jóvenes de París consiguieron una nueva forma de hacer películas, la Nouvelle Vague francesa, aquel movimiento que quiso, con poco presupuesto, romper con las formas encorsetadas de hacer cine.


Esta nueva película quiere homenajear la de Jean-Luc Godard de 1960, À bout de souffle (Al final de la escapada en España), una de las películas más emblemáticas de la "nueva ola" francesa



A bout de souffle, de Jean-Luc Godard
Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg 


Pero también hubo otras películas: Los 400 golpes o Jules y Jim que veíamos en el Cine Club del Aula de Cultura de la Escuela de Magisterio de Badajoz en los años 70 y 80 y que organizaban Lorenzo Blanco y nuestro querido Alejandro Pachón.


Parece que esta nueva  Nouvelle Vague recrea el rodaje de À bout de souffle. Será fascinante comprobar cómo Linklater intenta capturar el espíritu y la estética de Godard, con el formato y la estética de 1960,  poniendo de relieve esa energía que cambió la forma de mirar el cine. Es un gesto de amor que ojalá no pase desapercibido.

 

Nouvelle Vague, de Richard Linklater (2025)




Pasado y presentes se cruzan en la pantalla, invitándonos un vez más a reflexionar sobre el poder inagotable del lenguaje cinematográfico. Ya están tardando. Aunque… ¿la veremos en Badajoz? Espero que sí.


Los cines de las fotos son:

  • Cinema Galeries. Galerías Reales Saint-Hubert en Bruselas, cine con aire señorial.


Pilar Otano Cabo

Badajoz, noviembre de 2025

jueves, 30 de enero de 2020

El arte de Buñuel


Poco, o nada, hay que añadir acerca de “Buñuel en el laberinto de las tortugas” a estas alturas después del Goya que ha obtenido. Tengo que empezar diciendo que me gustó mucho la película. Admitiendo, también, que no soy muy aficionada al cine de animación de adultos, contribuyo a confirmar lo que se ha escrito estos días en la prensa acerca de la escasa taquilla que tienen. Si se añade a esto lo mucho que cuesta hacer una peli de animación, en tiempo y dinero, es fácil comprender el ínfimo número de ellas que hay en el mercado.



Sin embargo, “Buñuel en el laberinto de las tortugas” me ha reconciliado con el género. Puede que fuera por ese ardor patrio (con minúsculas, eh!) que entra a veces cuando ves a tu tierra en la palestra. Aquí está la productora de Almendralejo, The Glow Animation Studio, especializada en animación, grafismo y efectos visuales, que la ha coproducido con otras dos más. Y el guión que Montero y Simó escribieron basado en el cómic del cacereño Fermín Solís.



Me ayudó a entender todo un poco más una exposición que vi en Madrid en mayo del año pasado en la Fundación Academia de Cine, “El arte de Buñuel en El Laberinto de las Tortugas” En ella mostraban “el proceso artístico del largometraje de animación en 2D del mismo título y presenta el procedimiento de investigación, el guión del color, el diseño de personajes, el diseño de fondos o la animación en sus diversa fases”. Aprendí un montón y para alguien como yo, que no sabe ni dibujar la cara de mi retrato, me parece magia lo que hacen estos chicos. 


¿Y todo esto a qué viene si está todo dicho? Pues a que puede verse esa exposición estos días en Cáceres, en el Palacio de la Isla. Recomendable.

     


              
Pilar Otano Cabo
Badajoz, enero de 2020

lunes, 4 de noviembre de 2019

¡Cuánto juego sigue dando Goya!


He vuelto al Museo del Prado. Esta vez, por culpa de la comisaria María Ruiz. María no es una comisaría de arte, como cabría esperar en un museo, es la comisaria de policía creada por Berna González Harbour. “El sueño de la razón” es la cuarta novela de la serie con este personaje que cada día me gusta mas. En fin, que he vuelto al Prado a buscar “Perro semihundido”,  Por Liberal? y otras pocas pinturas de Goya que aparecen en la novela.



El sueño de la razón, presentación en el Museo del Prado
El sueño de la razón, de Berna G Harbour
Presentación en el Museo Del Prado (muy propio)

Goya me persigue 

Y no me quejo, que conste, que me gusta encontrarlo con frecuencia y también me gusta cómo inspira a artistas y escritores. Rebuscando en mis fotos, he encontrado unas de 2010 del Festival de Fotografía de Huelva (LATITUDES) donde conocí al fotógrafo japonés Yasumasa Morimura (Osaka, 1951). Bueno, a él en persona no, a algunas de sus fotografías en las que recrea varios caprichos de Goya. La recreación es más bien manipulación, transformación, apareciendo el rostro del fotógrafo en estos Nuevos caprichos, como él los llama.



Nuevos caprichos, de Yasumasa Morimura
Nuevos caprichos, fotomontajes de Yasumasa Morimura

Algo después, en 2016 en Logroño, pude ver cómo Dalí había reinterpretado también estos grabados satíricos de Goya: “Dalí sueña los caprichos de Goya”. Introduce el color, añadiendo a las imágenes toques surrealistas muy interesantes y modificando escenas y personajes. 



“Dalí sueña los caprichos de Goya” Logroño, 2016
“Dalí sueña los caprichos de Goya” Logroño, 2016
Sala Amós Salvador

En Madrid estos días de otoño de 2019 vuelvo a comprobar cómo Goya inspira a los artistas. En el Centro Cultural de la Villa (Teatro Fernán Gómez) un montón de artistas contemporáneos toman las obras de Goya y hacen con ellas lo que les parece, que para eso son artistas. Mi amigo Morimura también está. 

La sombra de Goya en el arte contemporáneo
La sombra de Goya en el arte contemporáneo

Y esto no termina, que en mi ciudad, Badajoz, cuando he vuelto de Madrid he encontrado que la Fundación CB expone “Los desastres de la guerra”, la serie de 80 grabados que Goya hizo entre 1810 y 1815 y que constituyen casi una crónica gráfica de la Guerra de la Independencia. Estos no son reinterpretaciones, son tal cual. Todo un trabajo de reportero de guerra. 







Los desastres de la guerra. Goya en el Espacio CB Arte de Badajoz
Los desastres de la guerra. Grabados de Goya en la sala Espacio CB Arte de Badajoz


Y volviendo a la comisaria María Ruiz, “El sueño de la razón” (Ediciones Destino, 2019) es una novela negra en las pinturas negras de mi querido Goya. Aunque recomiendo leer las tres novelas anteriores, no hace falta para entender a los personajes de esta cuarta porque en unas pocas páginas te pone al tanto de cada uno. 


¿Qué tiene “El sueño de la razón” para que me haya interesado tanto? 

No puedo negar que me gusta la novela negra; además, ésta es enigmática y especial. Es especial porque retrata Madrid y utiliza a Goya para ello. Las pinturas de Goya dibujan un Madrid y una España de hace 200 años, pero que puede perfectamente solaparse con la situación actual. La vigencia de este genio es incuestionable. Además, la autora nos introduce en el Madrid de contrastes del que veces retiramos la mirada. El barrio de Carabanchel (guiño a la desaparecida Quinta del Sordo), el rio Manzanares, los subterráneos de la M30 donde vive gente sin hogar, que han quedado fuera del sistema.


Por Liberal? Francisco De Goya (1810 - 1811)
Museo del Prado

Es en este Madrid que María Ruiz recorre en bicicleta, en el que, expedientada, sin placa y sin equipo, se introduce para resolver este caso que está rodeado de obras de arte, que te lleva a visitar de nuevo el Museo del Prado y a mí me hizo también comprar una libreta con el “Perro semihundido” para mis anotaciones. 


El perro semihundido. Francisco de Goya
Mi libreta de rayas con el El perro semihundido

Hay mucho más, hay venganza y determinación en esta historia. Hay corrupción policial, hay periodistas (otro guiño, en este caso a la profesión de la autora). Hay un chico okupa entrañable, Eloy,  que vive en La Dragona, «la casona okupa»el Espacio Social Okupado Autogestionado que el nuevo Ayuntamiento de Madrid ha desalojado hace unos días. Y se aprende mucho de Goya, os lo aseguro.

Hay también una peli recién estrenada que tiene que ver con Goya. No la he visto porque en Badajoz aún no la han proyectado, pero tengo la impresión de que en “El asesino de los caprichos” hay otro Madrid, el de los coleccionistas de arte y gente de otros barrios mas arriba del Manzanares, con otra posición y otros intereses. Estará bien, no lo dudo y no puedo opinar porque no la he visto, pero me quedo con el Madrid de María Ruiz.

Resumiendo, que este chico, don Francisco de Goya y Lucientes ha dado y seguirá dando mucho, mucho juego.

Pilar Otano Cabo
Octubre 2019
Badajoz, España




El sueño de la razón
Berna González Harbour
Editorial Destino
2019
416 páginas

María Ruiz, la comisaria más atípica de la novela negra deberá enfrentarse a un crimen de inspiración artística. Una mujer de ley, fuera del sistema, en búsqueda de la verdad.

Berna G Harbour es escritora de novela negra y periodista. Según Paco Camarasa, una de los "9 novísimos" de la literatura negrocriminal española. Actualmente subdirectora del diario El País.