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sábado, 3 de marzo de 2018

De Xabier Gutiérrez a Pío Baroja, pasando por La Plaza de la Música

NOIR GASTRONÓMICO

¿Matar a alguien que critica tu trabajo? ¡Uy, uy!!! ¡Cómo suena!!!, sobre todo  en el mundo de la restauración. Pues si, han asesinado a un reputado crítico gastronómico; ese es el caso que nuestro subcomisario de la Ertzaina, Vicente Parra, tiene que resolver en la última novela de Xabier Gutiérrez,“Sabor crítico”.


El subcomisario de la Ertzaina, Vicente Parra, resuelve otro caso en la tercera entrega de Xavier Gutiérrez
Sabor crítico, Ediciones Destino, 2011

Ya conocemos a Vicente Parra de las dos entregas anteriores,“El aroma del crimen" (2015) y “El bouquet del miedo” (2016). De esta última escribí una entrada en este blog hace un par de años. Y esta tercera, “Sabor crítico” me atrapó desde el principio y al llegar a la última frase del libro, aguanté la respiración y me dije ¡¡guauuu…!!, ¿cuando vendrá la cuarta?

Las dos primeras novelas de Xavier Gutierrez. Imagen de RTVE
“El aroma del crimen" y “El bouquet del miedo” (*)

Xabier Gutiérrez es cocinero, psicólogo y escritor, así que hace unos guisos estupendos con sus historias. Dirige el Departamento de Innovación del Restaurante Arzak de San Sebastián,  lo que hace que sepa de cocina un montón. Además sabe transmitirlo en sus novelas. En esta última, también hay platos que degustar y una sidrería propiedad de uno de los personajes; aparece una de esas sociedades gastronómicas a las que solo van hombres!!! y el hijo de Vicente Parra también anda metido en fogones… En fin, que para alguien como yo que ama la cocina, y sobre todo comer, todo esto es un extra.

El subcomisario Vicente Parra es un tipo normal que trabaja en la comisaría del barrio de La Antigua, en San Sebastián. Lleva un año dando vueltas a un caso, el asesinato del reputado crítico gastronómico Ferdinand Cubillo, y no tiene donde rascar. Pero rasca y bien, hasta llevarnos de la mano a resolver el caso. De paso, nos enseña su bonita ciudad, San Sebastián, y sus alrededores. Nos muestra su lado pastel y maravilloso y también su lado negro, muy negro. Planea también sobre sus libros la historia de la ciudad en los últimos cuarenta años. 


La Playa de la Concha juega su papel en "Sabor crítico" (**)
¡Me gusta esa playa desde que tenía cinco años!

Sigo enamorada del personaje del padre del policía, que ha tenido una librería muy especial y que ya conocimos en las entregas anteriores. La Libre-ría es todo un homenaje a esas pequeñas librerías, cuyos dueños son auténticos gestores culturales al apoyo lector de los ciudadanos. Libreros resistentes en la actualidad y combativos durante la dictadura, cuando en las trastiendas tenían los libros prohibidos que hacían circular entre los lectores. 

Pero Xabier Gutiérrez también tiene otras caras, y muy interesantes. Por ejemplo, fue el guionista de un documental, dirigido por su hermano Juan Miguel, sobre los estragos del amianto, “La Plaza de la Música”. Es muy interesante y también escribí en este blog una entrada acerca de él hace dos años. Además, tiene que ser un tipo de lo más divertido. 

Y sobre todo, me ha gustado “Sabor crítico” porque me ha llevado a leer otro libro. Resulta que el caso tiene cierta conexión (no destripo nada de la trama) con un caso de asesinato que tuvo lugar en un remoto caserío del País Vasco en 1926, el crimen de Beizama (Guipúzcoa). Y en la novela se habla de esa historia contada por Pio Baroja en “El cabo de las tormentas”. Así que me lancé a la búsqueda y a la lectura del libro.



En el relato "Silencio" Pío Baroja nos cuenta el caso sin resolver del crimen de Beizama.

En “El cabo de las tormentas” (1932), Pío Baroja toca un montón de temas a través de sus personajes. Habla de la Dictadura de Primo de Rivera, del anarquismo y el sindicalismo en Cataluña, del regionalismo vasco, de la insurrección republicana de Jaca de 1930 o la llegada de la Segunda República en 1931, mezclando la crónica y la ficción. El cuarto relato, Silencio, narra la investigación en torno al doble asesinato de una madre y una hija en Beizama que quedó sin resolver. ¿Connivencia entre vecinos?, Baroja también habla de “presiones clericales”… todo muy misterioso y que nunca se aclarará porque la documentación del caso desapareció con las inundaciones de 1953.




Todo esto da pie a que Xabier Gutiérez lo traiga a su novela y además, muy bien traído. Y ha conseguido poner a Beizama en mi mapa. Así que desde aquí os animo a las tres cosas: a leer “Sabor crítico” y “El cabo de las tormentas”, y a ver el documental “La plaza de la música”.



Título: Sabor crítico
Autor: Xabier Gutiérrez
Editorial: Ediciones Destino
Número de páginas: 512
Año: 2017


Sinopsis 
Ha transcurrido un año desde que asesinaron a balazos a Ferdinand Cubillo, Ferni, un reputado crítico gastronómico del País Vasco. El subcomisario de la Ertzaintza Vicente Parra y su equipo se encargaron en su día de interrogar a quienes pudieran haber estado relacionados con el crimen. Pero la investigación ha resultado, hasta el momento, infructuosa. Aun así, Vicente Parra no cejará en su empeño por aclarar lo ocurrido en un caso que, más allá de la muerte de Ferni, está relacionado con el misterio que se cierne sobre unos acontecimientos ocurridos hace más de treinta años.
Parra quiere revitalizar el caso, y justo entonces se suceden otras muertes que parecen relacionadas con la de Ferdinand Cubillo. Por una parte, estos crímenes complican la investigación pero, por otra, pueden ayudar al subcomisario a resolver de una vez por todas la muerte de Ferdinand Cubillo y, sin proponérselo, a descubrir un misterio que había permanecido oculto durante casi cuarenta años.


Badajoz, marzo de 2018

(*)  Imagen de RTVE
(**) Foto tomada de www.sansebastianturismo.com/



















domingo, 7 de mayo de 2017

Comer donde Neruda. El Venezia


Estoy comiendo en el Restaurante Venezia de Santiago de Chile, en pleno Barrio Bellavista. Creo  que he picado como típica turista cultureta, pero aquí estoy. Por lo visto, aquí comía con frecuencia Neruda. Está muy cerquita de La Chascona. Lo acredita, además, la decoración: fotos y murales hacen alusión al poeta.





Después de la visita a la casa del poeta, esto parece el cierre perfecto. Y aunque hace un calor de  cuidado, me siento especial. ¿Una tontería? ¡Seguro! Es un local muy normal, como de gente del barrio, pero, claro, con algo de turisteo. A mi alrededor, algunas de los comensales parecen como yo, siguiendo los pasos del poeta, pero... ¡Voilá! Aquí llega una señora bastante mayor, con aspecto de lugareña total. Me recuerda a mi madre y me resulta de lo más entrañable. 

El camarero, bueno el ”garzon”,  me cuenta que a estas horas, a medio día, viene gente del barrio, como esa señora, o gente que trabaja por aquí. Por la noche, a cenar, vienen más turistas literarios. Eso me ha reconfortado, pues aunque yo sea de estos últimos, he estado entre lugareños, que es lo que más me gusta.


¡Qué tontuna!

Santiago de Chile, 15:00 horas del 21 de marzo de 2017




lunes, 7 de septiembre de 2015

Comer muy bien en un mercado. La Boquería de Barcelona

Comer en un mercado. La Boquería de Barcelona


Esta es otra de mis manías, los mercados. Tengo que pasar revista a los mercados de las ciudades a las que viajamos porque hablan por sí mismos.  

Recordé la Boqueria hace unos meses a propósito de la polémica suscitada cuando el ayuntamiento de Barcelona quiso limitar el acceso al mercado a los grupos de turistas organizados para evitar aglomeraciones.  
En fin, yo he ido al Mercado de La Boquería como turista varias veces (la última en 2014). No íbamos en grupo organizado, que sólo íbamos dos y no quisiera que me prohibieran la entrada porque me encanta. Me gusta el barrio donde está situado porque es la Barcelona que describen extraordinariamente los maestros Vázquez Montalbán y Gonzalez Ledesma en sus novelas. Me gusta ese arte que tienen para preparar los puestos con el colorido inmenso de frutas, pescados, carne y demás. Y sobre todo, me gustó a rabiar comer dentro del mercado en un bar que era como un puesto más, con una pequeña barra y unas pocas mesas altas con taburetes. No muy cómodo, claro, pero con una cocina exquisita. Se llama Pinotxio y comimos unas chuletas de conejo con setas que estaban de muerte con una copa de cava. Simplemente sublime