Mostrando entradas con la etiqueta Casas de escritores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casas de escritores. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de marzo de 2019

He buscado a Chaves Nogales en Sevilla

… y no lo he encontrado

Cuando preparo nuestros viajes, busco siempre lecturas que me ayuden a comprender mejor el lugar que visitamos o que me sirvan de mapa en mi afán flâneur. La elección suele ser difícil porque en todos sitios hay escritores que o han nacido, vivido o sido enterrados allí.  

La última escapada corta ha sido a Sevilla, así que era bien complicada la elección. ¡Anda que no tiene escritores Sevilla…! Hasta hemos hecho un paseo poético interesantísimo que ya contaré otro día. Así que por fin me decidí por el gran Manuel Chaves Nogales. Me había gustado lo que había leído, su Maestro Juan Martínez… o A sangre y fuego; además me atraía su vida, tan semejante a la otros escritores de su época como la de mi paisano Arturo Barea.

Chaves Nogales. El oficio de contar. María Isabel Cintas
María Isabel Cintas Guillén
Biografia de Chaves Nogales
, 2011

Pero, además, tenía pendiente la lectura de Chaves Nogales. El oficio de contar, la biografía que había escrito en 2011 María Isabel Cintas Guillén, mi paisana también, y que tenía comprada hacía algunos meses. Así que metí el libro en mi maleta, dispuesta a seguir leyéndolo en su Sevilla.

Lugar donde nació Manuel Chaves Nogales, en Sevilla 1898
Calle Dueñas, 11


Como soy un poco fetichista, me gustan los lugares de los libros. Me gusta visitar donde nacieron los escritores o donde vivieron. Me gusta pasear por los lugares en los que tienen lugar las novelas…  Así que nos plantamos en el número 11 de la Calle Dueñas, donde se supone que nació Manuel Chaves Nogales. Calle triste y silenciosa dijo Chaves que era. Hoy no lo es  tanto porque está justito al lado del Palacio de Dueñas, el de los Machado, y la gente entra y sale del palacio en riadas. Pero aquí vino mi decepción al no encontrar en el número 11 ni un cartel, ni una plaquita que indicase que allí había nacido uno de los mejores periodistas españoles del siglo XX.

¡Vaya chasco!

 Una pena…

viernes, 30 de noviembre de 2018

La casa de Concepción Arenal es difícil de encontrar


Me emociona visitar los lugares donde han vivido los escritores. Es bastante sencillo porque gente como yo hay a manta y las casas de los escritores aparecen en las guías de viajes siendo fácilmente localizables en numerosas páginas web. Pero no ha sido el caso en el viaje que hemos hecho hace unos días a Cantabria, a la Comarca de Liébana

Armaño, el pueblito cántabro donde Concha Arenal pasó varios años en su infancia
Armaño, a un par de kilómetros de Portes (Cantabria)

La zona es una maravilla, la parte cántabra de los Picos de Europa, pero es bien difícil dar con el rastro de una de sus ilustres vecinas, la gallega Concepción Arenal. El Colegio Público de Potes, que lleva su nombre, es lo único que se menciona de los  años que pasó por estas tierras, años que tuvieron gran trascendencia en su pensamiento y en su obra.



Único lugar de Armaño donde aparece el nombre de C. Arenal

Pensé que si subíamos a Armaño, el pueblito de su padre donde Concha pasó algunos años de su infancia, encontraríamos por fin su casa. Armaño está a un par de kilómetros de Potes, ladera arriba. Pero tampoco había allí ningún indicio de Concepción Arenal, salvo el letrero de una calle. Casi habíamos decidido volver a Potes cuando apareció una señora del pueblo, una lugareña a la que preguntar. Nos señaló una casa grande detrás una gran tapia que la escondía de la vista del paseante (¡tuve que subirme a una tapia para hacer la foto!). Nos contó historias de la casa y sus ocupantes de otra época, porque ahora está no sólo cerrada y deshabitada, sino que ni siquiera tenía un cartelito que indicase que allí había vivido una interesante mujer que tuvo gran presencia en la segunda mitad el siglo XIX.

Casa de la familia Arenal en Armaño (Cantabria)

Concepción Arenal tiene calles en media España, también en mi ciudad, en el Casco Antiguo de Badajoz, pero creo que se conoce poco de la relevancia que tuvo esta pensadora en su época. Yo siempre la había tenido como una especie de decimonónica “dama de la caridad” sin más, pero últimamente he aprendido mucho de Concepción Arenal y me está pareciendo muy interesante. Dos fuentes me han ayudado a comprenderla mejor, la primera fue hace meses, una TV movie de TVE, dirigida por Laura MañáConcepción Arenal, la visitadora de cárceles, con una genial Blanca Portillo como protagonista y que se puede ver en RTVE a la carta. La segunda ha sido la lectura de la entretenida e interesante biografía que la profesora de la Universidad de Barcelona, Anna Caballé, ha publicado hace un par de meses y que estoy leyendo con mucho agrado: Concepción Arenal. La caminante y su sombra. 


Laura Mañá dirige "Concepción Arenal, la visitadora de cárceles"
Blanca Portillo es "Concepción Arenal, la visitadora de cáceles"

Hay mucho que contar de nuestra protagonista, pero resumiendo las 440 páginas de su biografía podríamos decir que Concepción Arenal, a pesar de ser algo puritana y bastante reacia a la evolución de las costumbres, fue una pionera del feminismo español. Lucha por una serie de causas que pueden considerarse muy actuales: defendía que la mujer tenía que salir de la casa y ocupar un espacio público; tener autonomía profesional e interesarse por la política. Recuerda mucho a las sufragistas británicas. Vestía ropa masculina para poder asistir de oyente a las clases de la universidad o para participar en las tertulias de los cafés de Madrid.    

Fue la primera mujer visitadora de cárceles, dándose cuenta del estado tan desastroso en el que se encontraban: el hacinamiento de los presos, los niños viviendo en las cárceles con sus madres hasta los doce años, sin recibir ninguna educación y siendo testigos de situaciones nada apropiadas… Denuncia todo esto una y mil veces, así como la corrupción de los funcionarios de las prisiones. Muestra una gran empatía hacia los que sufren como los soldados en las guerras carlistas o las mujeres en las cárceles.

Piensa que las prisiones tienen que ser lugar de corrección, donde tengan buenos modelos, donde haya funcionarios que los traten con respeto; que los presos deben trabajar y no estar todo el día sin hacer nada, pues el trabajo les ocuparía el pensamiento; cree que los presos tienen que saber leer y escribir…

Se toma muy en serio la Reforma de las prisiones, siendo muy reconocida como penalista en muchos países. Nunca salió de España, pero enviaba sus escritos a distintos congresos de medio mundo, donde era muy valorada.

En fin, mucho que contar, como la rivalidad con Emilia Pardo Bazán, su relación con el Krausismo y la Institución Libre de Enseñanza o la filosofía que destilan sus escritos y que Anna Caballé reivindica muy acertadamente en su biografía. Muy recomendable...

Colección: ESPAÑOLES EMINENTES TAURUS. TAURUS EDICIONES, S.A.

Así que en este viaje a Cantabria, durante nuestros paseos por las impresionantes laderas de los Picos de Europa lebaniegos imaginaba a Concepción Arenal paseando también con su indumentaria entre masculina y talar–una larga bata negra bajo la cual podían asomar unos pantalones–.

Pilar Otano Cabo, Badajoz, noviembre de 2018

Concepción Arenal - La caminante y su sombra
  • Editorial: TAURUS EDICIONES, S.A.
  • Colección: ESPAÑOLES EMINENTES TAURUS
  • Idioma: Castellano
  • Año de edición: 2018
  • Número de páginas: 400
  • 20,90 €





jueves, 5 de abril de 2018

Esperando a Jesús Marchamalo


Me considero afortunada por el trabajo que he tenido durante muchos años. Pero de no haber sido maestra, no me hubiera importado trabajar en una biblioteca o en una librería, por eso de estar rodeada de libros. O mejor, no hubiera estado mal haber sido “inspectora de libros”, como Jesús Marchamalo. Así lo llamó alguien, "inspector de libros", creo que Gamoneda, y es una manera preciosa de nombrar a alguien que escudriña los libros.

CLV con Jesús Marchamalo y Antonio Santos
Club de Lectura viva con J. Marchamalo y A. Santos


Viene todo esto a cuento porque esta semana tenemos a Jesús Marchamalo en Badajoz, en nuestro Club de Lectura Viva que organiza Miguel Ángel Carmona. La reunión del club gira esta vez en torno a una colección que tiene de pequeñas biografías de escritores; pequeñas en tamaño pero profundas, exhautivas y preciosas. Es una cajita que edita Nørdicalibros que contiene cuatro biografías, con títulos muy atractivos, de Baroja, Pessoa, Kafka y Blixen. Tiene como título “Esperando a Virginia Woolf” porque cuando salió, la quinta biografía, “Virginia Woolf, las olas” estaba aún en camino. Ya salió también y en mi mesa acompaña a las otras cuatro.  

Jesús Marchamalo y Antonio Santos en Nórdicalibros
Autores con prenda


Cuando termine la reunión, contaré algo más de esas biografías y de las ilustraciones de Antonio Santos que son impresionantes, pero lo que iba a contar hoy es que me encanta a lo que se dedica el periodista y escritor Jesús Marchamalo. He leído varios de sus libros y me da una envidia de las malas, malas comprobar como trastea en las bibliotecas de los más brillantes escritores.





























_______________




En sus libros sobre libros aparecen asuntos recurrentes que están en la cabeza de muchos lectores. Allí aparece lo de subrayar los libros, poner señales, doblar las esquinas (¡horror!) o leer con un lápiz en la mano como es mi caso, ¡¡aunque el libro sea digital!!

Prestar libros, pedirlos prestados, comprar (o decidir no comprar más porque no hay sitio en la casa, resolución que no soy capaz de cumplir) … O usar las bibliotecas públicas, cosa que me encanta, al tiempo que resuelve el problema de espacio 



Dejar rastros en los libros, traspapeles los llamaba Cortázar, para encontrarlos al cabo de los años y refrescar la memoria de cuándo y cómo había leído el tal libro. Como ordenan o tienen desordenadas las bibliotecas los escritores a los que entrevista; en que lugares las ubican; o como se deshacen de los libros cuando se sienten agobiados. 

Este viernes, en nuestro Club de Lectura Viva espero que nos cuente esas anécdotas que a mi me parecen muy interesantes. Además, por supuesto, de hablar de “Esperando a Virginia Woolf” y del bolso de Blixen, del abrigo de Baroja, de las gafas de Pessoa y del sombrero de Kafka



Lo de las casas de los escritores y sus bibliotecas me pierde, lo reconozco. Doy fe de ello  con alguna entrada en este blog, aprovechando alguna visita en nuestros viajes. Me impresionó la Biblioteca de Cortázar que custodia la Fundación Juan March en Madrid. Miguel Blanco me invitó a acompañarlo en la visita que su grupo de lectura hizo hace años a esa biblioteca. A él le dio juego para unas páginas de su novela, a mi para escribir otra entrada en este blog y para comprar el libro de Jesús Marchamalo, "Cortázar y los libros".


Club de Lectura Viva
Biblioteca Municipal Santa Ana
Badajoz
Viernes, 6 de abril de 2018
20:30 horas


GuardarGuardar

martes, 2 de mayo de 2017

Día de la Poesía con Neruda

La Chascona no es mal sitio para celebrar el "Día Mundial de la Poesía"






Hoy es 21 de marzo y ha tocado visitar "La Chascona". Es una de las tres casas de Pablo Neruda en Chile, está en Santiago y es muy monina. También es muy curiosa, es una casa trepadora con un montón de escaleras que unen las distintas dependencias a través de jardines y estanques. Y como soy especialmente sensible a las escaleras,  puedo imaginar al poeta con su flebitis subiendo y bajándolas. Creo que los últimos años pasaban más tiempo en Isla Negra por ese motivo. ¡Obvio! Lo cierto es que la cosa tiene su lógica, pues fue construida en distintos momentos y está en la ladera de un cerro, el cerro San Cristóbal. 




La Chascona, que quiere decir "pelo revuelto, enredado", es como Neruda llamaba a la que fue su tercera esposa, Matilde Urrutia, para quien construyó esta casa en el céntrico barrio de Bellavista. Cuando te acercas, sorprende esa casa azul, como el mar. Hay que remontarse a su infancia, a su Temuco y a sus veranos en Puerto Saavedra para comprender esa pasión por el mar y por los barcos que podemos apreciar en La Chascona. 


... escuché a la distancia el trueno marino, una conmoción lejana. El oleaje estaba en mi existencia" (Confieso que he vivido)





Dentro de la casa crees estar en un barco, techos bajos, suelos de madera que parecen moverse, ventanas de ojo de buey, escaleras estrechas y empinadas... Además, está comprobado que le gustaban las tonterías. Hay un salero y un pimentero  en un armario en el comedor, en los que pone Morfina y Marihuana, en lugar de sal y pimienta. También hay una puerta en el comedor que parece la de un armario y es una puerta de escape a una escalera que lo llevaba derechito a la siesta en su "pieza", o de donde salía de pronto ante las visitas. 

El comedor, con su barra de bar era lugar sagrado para compartir con los amigos charla, almuerzos y copas. La mesa larga y estrecha para facilitar la conversación y montones de objetos traídos de los cientos de viajes que hizo en su vida.





El toque de la decoración con piezas de Piero Fornasetti me ha gustado mucho. Me pega que ese aire pop fuese más bien aportación de Matilde, pero parece que el poeta tuvo algún intento de colaboración profesional con el italiano. Neruda lo llamó: "el mago de la magia preciosa y precisa". Aquí te puedes dar un buen baño de Fornasetti






La verdad es que siempre me emocionan las casas de los escritores. Es más sencillo  comprender su obra cuando conoces dónde vivían y qué les rodeaba. Pero esta casa tiene un plus; en ella sientes la vida del poeta, sus manías, sus pasiones, su militancia política y también el rastro de Matilde. 

Si tengo que elegir una habitación, me quedo con la "sala de estar". Y es que cuando murió Neruda, a los pocos días del golpe militar de Pinochet en 1973, Matilde decidió que se velara aquí al difunto, de manera que pudieran acudir periodistas internacionales y pudieran difundir por todo el mundo el estropicio que los militares  habían hecho también  en la casa. Su funeral fue la primera manifestación multitudinaria contra la dictadura.

Matilde quiso vivir en La Chascona, ocupando el dormitorio de invitados, y no en Isla Negra cuando murió Neruda, a pesar de lo difícil que tuvo que resultar tanto por la ausencia como por los destrozos. Así fue hasta su muerte en 1984. 




Casa de Pablo Neruda en Santiago de ChilePlano de la casa de Pablo Neruda en Santiago deChile

La Fundación Pablo Neruda hace un buen trabajo con estas casas, con la difusión de la obra de Neruda, así como con la promoción de la cultura chilena, con la revista Nerudiana.... Pero no me ha gustado que en La Chascona no me dejaran hacer fotos en el interior. Sus razones tendrán, pero en las casas de otros escritores nunca me ha pasado. Así que me obligaron a comprar en la tienda un magneto para mi frigo con la pintura que Diego Rivera hizo de Matilde con dos caras que me gustó mucho. 

Magneto con la pintura de Diego Rivera: Retrato de Matilde
Retrato de Matilde, de Diego Rivera


Santiago de Chile, 21 de marzo de 2017


Esta casa me ha puesto en marcha con un montón de lecturas. En primer lugar he leído un par de biografías de Neruda (sólo había leído sus memorias), estoy leyendo algunos de sus libros que no conocía, pero sobre todo me ha interesado enormemente la vida de sus mujeres, Delia del Carril (La Hormiguita) y Matilde Urrutia (La Chascona); la pobre de Maruca pasó sin pena ni gloria. Así que aquí ando intentando hacerme con algunas de las biografías que he encontrado para ponerme a ello. 


La piedra y los clavos, la tabla, la teja se unieron: he aquí la levantada
la casa chascona con agua que corre escribiendo en su idioma,
las zarzas guardaban el sitio con su sanguinario ramaje
hasta que la escala y sus muros supieron tu nombre
y la flor encrespada, la vid y su alado zarcillo,
las hojas de higuera que como estandartes de razas remotas
cernían sus alas oscuras sobre tu cabeza,
el muro de azul victorioso, el ónix abstracto del suelo,
tus ojos, mis ojos, están derramados en roca y madera
por todos los sitios, los días febriles, la paz que construye
y sigue ordenada la casa con tu transparencia.

La Chascona,  Pablo Neruda en "La barcarola "



GuardarGuardarGuardarGuardar

sábado, 12 de septiembre de 2015

Un café con José Saramago en Lanzarote



“Uma casa feita de livros”

 “La noche de Lanzarote es cálida, tranquila. ¿Nadie más en el mundo quiere esta paz?”   Cuadernos de Lanzarote (1993-1995) p. 444

Me gusta la playa, pero no somos de estar en ella ratos y ratos. Por eso en el viaje a Lanzarote en 2011 teníamos programadas otras actividades. Las playas también, por supuesto, pero el cafelito en la cocina de Saramago fue de lo más genial. Y el resto de su casa de Tías también, claro.
  
“Uma casa feita de livros”
Todo parecía estar esperando.
La casa de José Saramago en Lanzarote es muy interesante. Comparten con el visitante cada uno de los rincones que disfrutaba en su día a día. Su sillón de lectura, el estudio con sus papelotes, la terraza con vistas al mar que relaja un montón…  Por entonces hacía un año que había muerto y  todo en la casa daba la sensación de estar esperando a que llegara en cualquier momento. 

Pero lo más de lo más fue la cocina. Porque para mi la cocina es el alma de una casa, es el lugar de reunión perfecto donde se comparte una copa de vino mientras terminas de preparar la comida. Y en la cocina de a casa feita de livros” tomamos un mágico café portugués compartiendo charla con nuestro guía, en las sillas que antes habían sido ocupadas por un montón de escritores de tronío. 

Era una visita guiada, pero fue muy especial porque estábamos nosotros dos solos, Lorenzo y yo. La persona que nos enseñó la casa puso en ello el entusiasmo que se pone cuando estás entre amigos. Así nos sentimos con su agradable conversación sin prisas.

“Uma casa feita de livros”
El Cafelito portugués
La biblioteca, mi punto flaco,  es de lo más acogedora; no es la típica biblioteca fría que encuentras en algunos sitios. Está pensada para acoger a personas al tiempo que libros. Y allí anduvimos rebuscando, a la caza y captura de uno de los libros de Saramago que habían editado en Badajoz años atrás nuestros buenos amigos de Del Oeste Ediciones. Y, efectivamente, allí apareció “El año de 1993” de la colección "Libros del Oeste Ilustrados". Una preciosa edición con dibujos de Juan Barjola.




Y aquí pasó Saramago sus últimos dieciocho años. Dice Pilar del Río que en Lanzarote encontró la aldea de su infancia, la paz que siempre buscó. 


“Estar sentado frente al mar. Pensar que ya no quedan muchos años de vida. Comprender que la felicidad es apenas una cuestión personal, que el mundo, ése, no será feliz nunca. Recordar lo que se hizo y parecer tan poco. Decir: “Si tuviese más tiempo...”, y encoger los hombros con ironía porque son palabras insensatas” Cuadernos de Lanzarote (1993-1995) pág. 372

"El año de 1993" José Saramago

“Uma casa feita de livros”
El estudio

“Uma casa feita de livros”


“Uma casa feita de livros”
Buscando "El año de 1993"
“Uma casa feita de livros”
Buscando "El año de 1993"

El mar desde el jardín de "A casa"