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sábado, 18 de julio de 2026

Lourdes Murillo y la memoria de las nuestras


La exposición El Tendedero / Archivos Imaginados de Mónica Mayer y Lourdes Murillo en el MEIAC de Badajoz ya terminó (del 9 de abril al 7 de junio de 2026). Sin embargo, hay exposiciones que no acaban cuando se desmontan las salas. Permanecen un tiempo más, instaladas en algún lugar de la memoria. Esta ha sido una de ellas.


La obra de Lourdes vuelve a llevarme, una y otra vez, a las mujeres de mi infancia: mi madre, mis tías, mi abuela. Es curioso cómo el arte, cuando alcanza cierta verdad, es capaz de despertar recuerdos que creíamos dormidos y devolvernos, sin apenas darnos cuenta, a lugares que siguen habitándonos.

Hace algún tiempo escribí en este mismo espacio dos textos dedicados a su trabajo, La poética de Lourdes Murillo en su jardín imposible y Lo indeleble. Creo que ambos me ayudaron a comprender mejor lo que ahora he vuelto a encontrar en esta exposición: una obra donde los recuerdos toman cuerpo en gestos cotidianos, en objetos aparentemente humildes y en silencios compartidos.

Lo indeleble & Jardín imposible, Lourdes Murillo
Otras exposiciones en Badajoz de Lourdes Murillo

En esta ocasión, las piezas de Lourdes dialogaban con El tendedero, de Mónica Mayer (Ciudad de México, 1954), una obra fundamental del arte feminista. Si Mayer convierte un gesto cotidiano en un espacio para hacer visible aquello que tantas veces permanece oculto, Lourdes recorre un camino propio, profundamente personal. Yo, al contemplar sus obras, regreso inevitablemente al taller de modistas de mi familia. Vuelvo a escuchar el sonido de las tijeras, a sentir el calor de la plancha de carbón, el brillo de los alfileres y la delicadeza con la que unas manos expertas transformaban una tela en un vestido.

Taller de Juliana y Clotilde Corchado en Badajoz c. 1945

Hay objetos que poseen una extraordinaria capacidad para despertar la memoria. Me ocurrió al descubrir que Lourdes había incorporado a algunas de sus obras unas cajas de rollos de pianola. Bastó verlas para recordar las historias que tantas veces escuché a mi madre sobre los bailes en la casa familiar durante los años cuarenta, cuando la música llegaba gracias a aquellos rollos mecánicos. Al volver a casa sentí la necesidad de buscarlos. Allí seguían, guardados desde hacía tantos años. Ahora los miro de otra manera: no solo como objetos antiguos, sino como pequeñas cápsulas de memoria.

Archivos imaginados en cajas de  rollos de pianola
¿Qué secretos contienen estas cajas de rollos de pianola...?

Mientras recorría la exposición recordé unas palabras de Natalia Ginzburg en Las pequeñas virtudes. Escribe que la mejor herencia que podemos transmitir no son los consejos, sino una pasión por la vida, porque «el amor a la vida engendra amor a la vida». Tal vez sea eso lo que permanece en estos objetos aparentemente insignificantes: los alfileres, la plancha, los rollos de pianola… No son simples recuerdos; son los hilos con los que se ha ido tejiendo nuestra propia historia.

Las pequeñas virtudes, de Natalia Ginzburg


Lourdes Murillo (Badajoz, 1964), formada en Sevilla y con una trayectoria artística que la ha llevado desde sus primeras intervenciones hasta los trabajos más recientes, posee una rara cualidad: convertir lo íntimo en un territorio compartido. Desde su estudio de Trujillo continúa construyendo una obra que crece sin perder nunca el vínculo con sus raíces, permitiendo que quienes la contemplamos encontremos también las nuestras.

Archivos imaginados, Lourdes Murillo en el MEIAC de Badajoz


La exposición ha terminado. Las luces del museo se han apagado y las obras han emprendido otro camino. Pero algunas permanecen mucho tiempo dentro de nosotros. Esta es una de ellas.

Gracias, Lourdes, por hacerme regresar, una vez más, a las mujeres de mi infancia, esas que siguen sosteniendo, con una discreción admirable, buena parte de lo que soy. Y gracias, también, por tu generosidad al regalarnos a un buen grupo de amigas las visitas a tus exposiciones.


Visita Archivos Imaginados con Lourdes Murillo
Visita a la exposición


Pilar Otano Cabo

Badajoz (España)

Julio de 2026



martes, 7 de julio de 2026

El misterio del almacén: una cita pendiente en Jaén. Museo de arte naïf



Centro cultural Baños árabes de Jaén
Palacio de Villardompardo, Jaén

Hay rincones que te atrapan no solo por lo que muestran, sino por la historia del lugar que los cobija. Eso me ocurrió en nuestro viaje a Jaén, en la visita al Museo Internacional de Arte Naïf de Jaén. Ubicado en pleno casco histórico, comparte espacio con la joya de los Baños Árabes en los sótanos del imponente Palacio de Villardompardo, un edificio renacentista del siglo XVI que ya de por sí merece la visita.

 Cruzar sus puertas es adentrarse en un universo colorista y espontáneo; este museo, pionero en España en su especialidad, alberga una colección fascinante de más de 600 obras de artistas nacionales e internacionales. Sus salas están llenas de esa mirada limpia, casi infantil, tan detallista y sin ataduras académicas que define al arte naïf: paisajes rurales vibrantes, escenas costumbristas llenas de vida y una explosión de luz que contrasta con los sobrios muros de piedra del palacio.


Museo Internacional de Arte Naïf de Jaén


El museo tiene ese encanto particular de las cosas que se guardan con mimo. Recorrí sus salas con la calma que exige el arte naïf, dejándome embaucar por las perspectivas imposibles. Sin embargo, llevaba una intención oculta, mi coartada, muy personal en esta ocasión, una pequeña dosis de misterio familiar. Había leído que entre sus fondos figuraban obras de la pintora navarra naïf María Victoria Otano Lecumberri (San Adrián, 1913- Barcelona 1997). Ya sabéis mi debilidad por las coincidencias: encontrar un apellido como el mío, que no es precisamente de los que uno se cruza en cada esquina, me despertó una tremenda curiosidad; quise seguir el rastro de ese hilo invisible. Así que recorrí las salas con la mirada atenta, buscando esa firma familiar entre la maleza de colores de las paredes.

Para mi sorpresa, tras dar más de una vuelta por cada sala —no exagero— y escudriñar cada pared, la decepción empezó a asomar. No había rastro de ella. Acudí, con la cautela de quien pregunta por un secreto, al personal del museo. Me comentaron, con amabilidad exquisita y con la naturalidad de quien habla de un archivo cotidiano, que efectivamente, en este momento no había ninguna pieza suya en las salas de exhibición y que “suponían” que estarían en el almacén, aguardando pacientemente el turno de alguna futura muestra.


Me quedé un momento pensativa frente otros cuadros, imaginando qué tesoros permanecerán ocultos en esa penumbra de los depósitos, esperando la luz de una sala. Qué curioso es el destino de las obras de arte: a veces, el apellido y la intención no bastan para el encuentro.


Museo de Arte Naïf en Jaén


Me fui de Jaén con esa espinita, con la sensación de haber dejado una tarea a medias. Dicen que el arte, como la vida, siempre tiene una sorpresa reservada para quién sabe esperar. Así que, María Victoria, mi búsqueda no termina aquí; nos quedamos con una cita pendiente para cuando decidan sacar a la luz esos lienzos que guardan, con tu nombre y tu forma de ver el mundo, el misterio del almacén.



Pilar Otano Cabo

Badajoz (España)

Julio de 2026


domingo, 30 de noviembre de 2025

El Museo Magritte de Bruselas

Un mundo paradójico


Cuando tienes poco tiempo para visitar una ciudad, lo estiras hasta lo imposible y sacas cualquier hueco para no perderte nada. Eso fue lo que nos sucedió hace unos días en nuestra escapada a Bruselas. La mañana nos había llevado al Parlamento Europeo y nos esperaba un paseo por la ciudad por la tarde, así que sólo había  un resquicio para comer y descansar. Pero como para descansar ya habría tiempo al volver a casa, tiramos de nuestra lista de imperdibles de Bruselas y elegimos el Museo Magritte.


Museo Magritte_Bruselas

Magritte nos da la bienvenida

Ya fue una experiencia surrealista atravesar la Place Royale, para llegar al museo, sorteando obras, vallas y operarios que parecían surgidos de un cuadro de Magritte; eso sí, cambiando el bombín por el casco de obra. Era el caos de la ciudad, como en tantas otras, con una sinfonía de martillos y taladros que acompañan al visitante y al lugareño. En cambio, cruzar su puerta es como pasar un umbral invisible; allí empieza un espacio donde el arte de René Magritte no te mira, te observa, te invita a pensar. No es un museo de simples cuadros, es un lugar para la reflexión y, ¿por qué no? para el diventimento.


Cada sala es un reto: aquí Magritte se muestra de perfil, sosteniendo lo que parece un lápiz ante un espacio vacío y que me obliga a tirar de mi libreta y de mi boli de cuatro colores para empezar a rellenar ese papel en blanco.





Y sala tras sala, me hace sonreír. Magia y misterio, él no habla, pero lo dice todo. Paradojas que me desafían, porque claro que “esto no es una pipa. Y objetos cotidianos vestidos de textos incongruentes e inesperados; ¿no es un sombrero (ese bombín tan Magritte) para uso externo? En fin, magia, ilusión, ambigüedad, trampas mil; imágenes aparentemente normales, pero que llegan a desconcertarte, poniendo tu cabeza a cavilar, mientras los pies no consiguen despegarse del suelo ante cada pieza.



Irene o la literatura perdida y Encuentros naturales


Y seguro que alguien está esperando la coartada literaria, pero no, esta vez no. Podía tirar de Foucault, pero me tendría que poner en modo solemne y, sinceramente, no me apetece. Lo que sí tengo es un par de coartadas cinematográficas y una canción; porque hay escenas en muchas películas, tomadas de cuadros de Magritte. Ahí van un par de guiños que conectan arte y cine:


En Los abrazos rotos, de Almodovar (2009) hay una escena inspirada en la obra de Magritte, Los amantes. Es la inquietante escena en la que dos personas se besan con las cabezas envueltas en telas blancas que impiden el contacto.


Aquí puedes ver el tráiler. La escena aparece en el minuto 1:18



Los amantes y Los abrazos rotos





Por otro lado, la escena final de El show de Truman (1998), protagonizada por Jim Carrey, está también inspirada en una pintura de Magritte, Arquitectura al claro de luna

En este enlace puedes ver la escena final completa.


Magritte y El show de Truman


Para redondear la experiencia, dejo una canción de Paul Simon dedicada a René y Georgette Magritte, incluida en su disco Hearts and Bones, de 1987;  René Magritte and Georgette Magritte with Their Dog After the War; una balada tan surrealista como sus propios cuadros.


Y como recuerdo, la típica postalita que traigo en esas ocasiones para la pared viajera de mi estudio. Tenía que ser la más emblemática de todas, El hijo del hombre, supuestamente su autorretrato, pero como la cara está tapada con la manzana voladora, no lo podemos asegurar. 


El hijo del hombre, Magritte en mi pared viajera

Magritte en mi pared viajera




Pilar Otano Cabo
Badajoz, España
Noviembre de 2025

sábado, 10 de agosto de 2024

El Vasa, un buque de guerra en tierra

Ese día en Estocolmo estaba dando mucho de sí. Habíamos cumplido con varios de los rituales de mis viajes: una biblioteca, un mercado y una casa. La casa, más bien el portal, no era la de un escritor, era la casa donde en las novelas vivía Sebastian Bergman, el psicólogo criminalista especialista en asesinos en serie de las siete novelas de Hjorth & Rosenfeldt que me han tenido tan enganchada las últimas semanas.

Así que después de hacer buen uso de nuestras zapatillas, llegamos, atravesando ¡¡otro puente más!!, a la isla de Djurgården, donde está el Museo Vasa. Todo un espectáculo.



Museo Vasa. Estocolmo


El edificio destaca ya desde lejos por su interesante estructura. Era la última hora de la mañana y en los alrededores del museo familias y grupos bastante numerosos se reunían en las mesas de picnic dando buena cuenta de sus viandas. Hicimos lo propio rápidamente para acceder al recinto y llevarnos la enorme sorpresa de ver ese espléndido barco que nunca llegó a navegar.


Hoy es 10 de agosto y fue un día como hoy pero de 1628 cuando todos tan contentos, en el puerto de Estocolmo, expectantes para ver ese buque de guerra salir al mar a guerrear contra los polacos, se llevaron el chasco monumental. Era un buque de guerra, sí, pero iba engalanado que ni para una verbena: decorado con cientos de elaboradas esculturas e adornos, todos ellos pintados en brillantes colores. Un montón de esculturas representando motivos de la antigua mitología, del Antiguo testamento y de la Historia de Roma.


Museo Vasa en Estocolmo (Suecia)

Y todo se fue al traste porque el barquito escoró nada más echar a navegar: un buen viaje inaugural. Y me gusta mucho como lo cuenta Darío Fo en su biografía de la Reina Cristina de Suecia, la hija del rey que había mandado construir ese pedazo de barco.


Reunido con su Estado Mayor, el rey (Gustavo Adolfo el Grande) determinó el día en el que los barcos y el Ejército al completo habrían de zarpar. Algunos, sin embargo, temían lo peor: los cenizos de costumbre habían difundido el rumor de que había surcado el cielo un cometa imprevisto que emanaba una luz siniestra. Y los malos presagios parecieron quedar confirmados.  

El Vasa, el buque real, estaba desfilando por el canal por delante del palco donde Gustavo Adolfo y su Estado Mayor se disponía a saludar al pueblo antes de su marcha. El almirante había ordenado a las tropas que formaran en el centro de la cubierta y que no se movieran: «Todos quietos; debéis permanecer en vuestros puestos como estatuas de mármol». Pero, cuando la banda militar entonó la marcha de batalla destinada al rey, los soldados alineados en el combé, presa del entusiasmo, empezaron a aplaudir. Un nutrido grupo avanzó hacia el costado derecho justo enfrente del palacio real y de inmediato se oyó estallar un grito: «¡Atrás; volved a vuestros puesto, maldita sea!». Pero ya era demasiado tarde. La nave se estaba inclinando. Al volcar, toda la brigada se vio aplastada como bajo una enorme tapadera: el barco se fue a pique. 

Pero la culpa no fue del cometa. Más tarde se llegó a saber que el Vasa había zarpado sin el lastre de reglamento, porque el exceso de peso incidió en la quilla hasta el punto en que el buque encalló en el canal.  

La Reina Cristina de Suecia, Darío Fo


El museo tiene siete plantas para tener acceso a todos los recovecos del barco. Puedes comprobar cómo el Vasa, magníficamente conservado debido a las salobres aguas del Báltico, fue encontrado y reflotado 333 años después de aquel estrepitoso fracaso, en 1961. Distintas exposiciones nos cuentan las historias alrededor del buque de guerra que se quedó en tierra.


Museo Vasa en Estocolmo (Suecia)


Así que por 190 coronas suecas, unos 19 euros, se pasa un buen rato en Estocolmo. Toda la información en su web.


Pilar Otano Cabo

Badajoz (España)

10 de agosto de 2024


lunes, 10 de abril de 2023

Adelardo Covarsí. Un artista a través de las publicaciones de su época

Va a hacer un año, en mayo de 2022, que mi amiga Carmen me hizo un regalo. Uno especial, de los que hacen tejer hilos invisibles entre las personas. 

Cuando llegué a su casa, Carmen tenía en la mesa de su salón toda la artillería pesada con la que estaba trabajando y que iba a compartir conmigo. De su abuelo, el admirado Adelardo Covarsí, se ha hablado mucho y se ha escrito más, pero lo que estaba sobre aquella mesa abría otra interesante ventana. 

En primer lugar, por la historia inesperada que había detrás de todas aquellas maravillosas revistas que tenía ante mis ojos. Había sido uno de esos asombrosos hallazgos que a veces ocurren y nos maravillan y que con el que Carmen Covarsí se había topado al deshacer la casa de su madre. ¡Qué momentos más difíciles son esos en los que tienes que decidir qué hacer con los recuerdos de toda la vida de tus mayores! 

Pues bien, podía parecer algo sin importancia, podía haber pasado desapercibido; era sólo una bolsa, una bolsa con papeles sin un aspecto especial, ni un aviso que dijera: ¡Atención, tesoro! 

Porque, efectivamente, lo que la nieta de Adelardo Covarsí había encontrado  en la casa de su madre era un auténtico tesoro, un valioso hallazgo no sólo para la familia, sino también para el amplio mundo del arte. Eran revistas, publicadas durante los primeros años del siglo XX, en las que se reseñaban, con infinitos elogios, muchas de las obras del pintor. Publicaciones, además, de una extrema calidad, tanto de impresión como de contenido. Con la curiosidad de contener anotaciones y comentarios escritos a mano por el propio reseñado. 

Allí anduvimos las dos, mano a mano, leyendo esas crónicas maravillosas de la pintura del Adelardo Covarsí de la época. Sentí tal respeto hacia esa intimidad que no fui capaz ni de hacer una foto y, al salir de su casa, casi no recordaba los nombres de las revistas. Eso era lo menos importante. 

Adelardo Covarsí. Un artista a través de las publicaciones de su época
(
Catálogo)

Me emocionó, sobremanera, que Carmen quisiera compartir conmigo tal hallazgo, esa parte de la íntima memoria familiar. Y, ahora, un año mas tarde, todos podemos disfrutar de esas publicaciones en la exposición que se inauguró el 17 de marzo en el MUBA (Museo de Bellas Artes de Badajoz): Adelardo Covarsí. Un artista a través de las publicaciones de su época.

La exposición está increíblemente bien montada. Podemos ver una importante selección de aquellas publicaciones, acompañadas por las obras que ilustran los artículos. Obras procedentes del mismo MUBA, de la colección de la Asamblea de Extremadura, así como de colecciones particulares, tanto de familiares como de personas ajenas a la familia. A lo largo del recorrido podemos apreciar las numerosas publicaciones en las que se elogia a nuestro protagonista. Están todas las de la época: Vida Artística, Mundo Nuevo, El Año Artístico, Arte y Sport, La Ilustración Española y Americana, Por esos Mundos, La Esfera, ABC, Blanco y Negro…. 






Están los catálogos de las exposiciones en las que participa en Madrid, Barcelona, Londres, París o Buenos Aires; así como las medallas que consigue. Imposible detallar todo aquí, en unas pocas líneas, les invito a visitar la exposición para comprobarlo. Merece mucho la pena, yo he aprendido y disfrutado mucho con ella. 

Hay una parte de la exposición que me ha emocionado. Es la que cuenta la afición de Adelardo Covarsí por las postales. Ya he contado alguna vez como me gusta enviar postales a los nietos desde los lugares a los que viajamos, así que la costumbre del pintor de enviar postales a su familia me interesó sobremanera. Son tarjetas postales de las obras de arte que visita en diferentes ciudades europeas, con interesantes anotaciones. Al volver a España, confeccionaba álbumes con todas ellas, álbumes que podemos ver en la exposición.  

El círculo se cerró perfectamente la otra mañana. Hace unos días, tomando un café, Carmen me ha hecho otro emocionante regalo: página a página hemos estado comentando el catálogo de la exposición. He aprendido de la vida de Adelardo Covarsí, de su mundo, de sus actividades, de su familia, de sus viajes, de su obra… Un catálogo muy completo y muy bien documentado.


Una curiosidad. Abre la exposición un cuadro titulado España, 1935 y que cuando se lo encargó la Diputación Provincial se llamó Alegoría de la República. Junto al cuadro se exhibe una fotografía con los colores que tendría la  bandera antes de ser retocada en 1936...

España, 1935 o Alegoría de la República
España, 1935 ( Alegoría de la República en su nombre original)


Solo me resta agradecer a Carmen Covarsí Rojas la excelente iniciativa y el gran trabajo que ha llevado a cabo. Gracias también al MUBA y a Víctor Martín. La exposición estará abierta hasta junio. No se la pierdan. Del 17 de marzo al 04 de junio de 2023.


Adelardo Covarsí. Un artista a través de las publicaciones de su época


Pilar Otano Cabo. 

Badajoz, marzo de 2023


sábado, 19 de febrero de 2022

Maruja Mallo, otra Dibujanta

Las DIBUJANTAS, la exposición del Museo ABC de la Ilustración de Madrid que hemos tenido en el MEIAC de Badajoz y que supongo que seguirá recorriendo otras ciudades, da juego para ver a estas dibujantas desde muchos ángulos. 



Maruja Mallo en la DIBUJANTAS

                         Maruja Mallo en la DIBUJANTAS


Después de hablar de Victorina Durán, toca hoy una de mis amigas de Madrid, Maruja Mallo (mi otra amiga en el Museo Reina Sofía es Ángeles Santos). 


Una de las cosas que me ha resultado más sorprendente de la exposición es conocer los textos que acompañaban a cada ilustración. Esa fue una de las primeras preguntas que me hice y me llevó a trastear en la hemeroteca del ABC en busca de esos textos. Me llamó la atención comprobar que tanto a través del ABC como la Revista Blanco y Negro  del primer tercio del siglo XX se podría hacer un resumen de las literatura española del momento. 


En particular, la ilustración que traigo aquí, de Maruja Mallo de 1930 acompaña a tres poemas de Rafael Alberti: “Chuflilas del Niño de la Palma” (1925), “Joselito en su gloria” (a Ignacio Sánchez Mejías) y “Seguidillas a una extranjera”



Maruja Mallo y Rafael Alberti ABC
Maruja Mallo y Rafael Alberti
ABC (9 de noviembre de 1930)


No se ha hablado demasiado, y durante muchos años no se dijo ni media palabra, del trabajo conjunto que durante varios años hicieron Alberti y Maruja Mallo. Esta ilustración es un ejemplo, pero hay mucho más, como los decorados y figurines de “La pájara pinta”.


Sirvan estas DIBUJANTAS para seguir sacando a la luz la vida y el trabajo de aquellas mujeres luminosas que la guerra y la dictadura llevaron a casi el olvido. Hay más, pero eso otro día…


Pilar Otano Cabo

Badajoz, febrero de 2022

miércoles, 26 de enero de 2022

Victorina Durán, dibujanta y mucho más…


…una vida de teatro!


Hace ya casi tres años, el Museo ABC de la Ilustración, en Madrid, me hizo un regalo. La exposición Dibujantas, Pioneras de la ilustración me conmovió y me llevó de la mano a investigar sobre esas “dibujantas” y sobre el Lyceum Club Femenino. Me hizo retomar la pasión por ese primer tercio del siglo XX y por todo lo que supuso para aquellas mujeres arrojadas que, como contaba María Teresa León en sus memorias, en el Lyceum Club no tenían cabida las “mujeres de abanico y baile, sino aquellas mujeres que se habían propuesto adelantar el reloj de España”.


Escribí entonces unas pocas líneas en este blog (pincha aquí si quieres leerlo), pero ahora, que durante unos meses vamos a tener en mi ciudad, Badajoz, esa exposición, me he convertido en adicta de las Dibujantas. Todas ellas me han llevado de la mano para intentar conocer sus trabajos y sus vidas. Una ilustradora me ha llevado a otra, a investigar, leer, bucear en bibliotecas y en revistas, a comprar  mas libros, en fin, a leer apasionadamente sobre todas ellas y sobre la época que les tocó vivir e sobre como intentaron, consiguiéndolo a veces, cambiar un poco el mundo.



Disfraces de fantasía para jóvenes
Victorina Durán (ca. enero 1936)

El trabajo que las comisarias de la exposición han realizado es abrumador, tirando de mil hilos para recomponer biografías olvidadas que casi llegaban a ser inexistentes. Así que ahí va mi primera recomendación: si no has visto las Dibujantas en el MEIAC de Badajoz, no dejes de visitarlas, estarán con nosotros hasta el 27 de febrero de 2022.


Tengo para contar aquí docenas de historias, pero voy a empezar por la vanguardista  ilustradora, pero también escenógrafa, figurinista, directora y autora teatral, periodista, conferenciante,  Victorina Durán. Vamos poco a poco …



Esta ilustración de Victorina Durán pertenece a la Revista Blanco y Negro (1936) y está situada en la exposición junto a Maruja Mallo, ¡mi amiga Maruja! y Manuela Ballesteros. Las tres parecen aquí poca cosa, con una sola ilustración cada una, junto al cartel que introduce a Las Modernas, pero son grandes, muy grandes. A Maruja Mallo le costó hacerse un hueco al volver del exilio, pero Victorina y Manuela han permanecido muy calladitas hasta hace poco tiempo. 



Introducción a las  Modernas en la exposición

 "Dibujantas, pioneras de la ilustración" 


Volviendo a Victorina y resumiendo mucho, mucho: nació en Madrid en 1899 y creció rodeada de arte y teatro. Su abuela, su madre y su tía pertenecían al cuerpo de baile del Teatro Real y podéis imaginar a Victorina jugando entre bambalinas o asistiendo a ensayos desde bien niña. Alumna brillante del Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, del que luego fue profesora (Catedrática de Indumentaria). Estudió Bellas Artes y Artes Decorativas, en fin, una joyita. Ilustra libros, hace diseños publicitarios, carteles de obras de teatro y participa en la creación del Lyceum Club Femenino


Con la Guerra Civil, vino el exilio, como tantas. Su amiga Margarita Xirgu le consigue un contrato en Buenos Aires y se traslada con su cuñada y sobrinos.  Durante los veinte años siguientes llevó a cabo allí numerosos proyectos teatrales.

 

No os voy a cansar con detalles, pero quisiera parar en el penúltimo descubrimiento que he hecho sobre Victorina, su faceta de autora teatral. Hay un libro delicioso, bastante reciente, en el que la investigadora de la Universidad de Sevilla, Eva Moreno recopila sus obras de teatro, siete en total, escritas entre 1937 y 1965, con el título de “Victorina Durán. A teatro descubierto”. Soy amante del teatro, pero no soy muy lectora de textos teatrales, sin embargo estos me han interesando mucho. Las ilustraciones de la autoras son maravillosas y las fotografías ponen cara a la autora y a su época. 


No es de extrañar que los manuscritos estuvieran olvidados o escondidos, pues como “pionera de la dramaturgia lésbica” en España no tenían mucho recorrido ni como pieza teatral y ni como modo de vida en los años de la dictadura. Se acerca a un montón de temas interesantísimos: una mujer que decide ser madre soltera o una historia sobre abuso sexual a niñas que apenas habían entrado en la adolescencia. Otra pieza es una sátira de las novelas románticas destinadas a un público femenino.

 


Victorina Durán. A teatro descubierto
Edición de Eva Moreno 
Ediciones Torremozas, 2019


También me parece muy recomendable la autobiografía en tres tomos, escrita en los años ochenta, ya de vuelta en España. Con una escritura limpia, nos pasa la película no sólo de su vida, sino también de toda una época. El primer tomo, Mi vida 1. Sucedió, lo he leído de la Biblioteca Pública de Cáceres (el préstamo interbibliotecario funciona muy bien), pero ya lo he comprado y también los otros dos, Mi vida 2 El Rastro. Vida de lo inanimado y Mi vida 3: Así es. Voy a seguir conociendo a Victorina y la voy a añadir a mis amigas de Madrid, Maruja Mallo y Ángeles Santos


 Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2018


En este último, Mi vida 3: Así es, desvela su faceta mas íntima, relata sus historias de amor con otras mujeres; en palabras de Eva Moreno, como forma de paliar la invisibilidad lésbica y evidenciar la existencia de las relaciones sáficas. La escritura se convierte en el único instrumento para combatir la discriminación que excluye, margina y oculta las sexualidades no normativas. 


En el Museo Nacional de Teatro de Almagro (Ciudad Real) está depositado todo su legado. Visitamos el museo hace años, pero no tenía ni idea de la existencia de esta vanguardista tan interesante. Así que apuntado queda para una próxima visita a Almagro. Lo veré con otros ojos. Y tomen nota de la biografía de Victorina Durán. Yo la estoy disfrutado mucho. 


Pilar Otano

Badajoz, enero de 2022