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sábado, 12 de septiembre de 2026

La librería donde los libros no nos dan la espalda

La sorprendente Livraria Esperança de Funchal

Pilar Otano entre las estanterías de libros expuestos de frente en la Livraria Esperança de Funchal
En el laberinto de la Livraria Esperança.

No recuerdo dónde, pero hace años tuve noticia de una librería muy especial que había en Funchal, en la isla de Madeira. Desde entonces, la Livraria Esperança figuraba en mi lista de lugares que visitar cuando surgiera la ocasión. Y la ocasión llegó durante nuestro viaje a Madeira de la pasada primavera.

Así que una de las primeras cosas que hicimos al llegar a Funchal fue buscar aquella librería tan singular.

¿Singular por qué?

Pues porque allí los libros se exhiben «por la cara». Quiero decir que se muestran de frente, enseñando sus portadas, y no los lomos, como suele ser habitual. En esta librería, los libros no esperan discretamente de perfil: se vuelven hacia quien entra, los miran y parecen reclamar su atención.


Libros expuestos por sus portadas en estanterías y paredes, algunos sujetos con pinzas.
Aquí los libros no esperan de perfil:
 muestran la cara.

Según parece, es la mayor librería de Europa con todos sus libros expuestos de este modo.

Podéis imaginar lo que disfrutó aquí esta fan de las librerías, fiel devota de esos lugares mágicos. La Livraria Esperança es un laberinto de más de 100.000 títulos repartidos por tres pisos y más de veinte salas. Las portadas ocupan estanterías, paredes y corredores; algunos ejemplares están incluso sujetos con pinzas, como si los libros fueran prendas tendidas al sol.


Amplia sala de la Livraria Esperança con numerosas estanterías llenas de libros colocados de frente.
Estanterías, corredores y miles de portadas
 reclamando una mirada.

Aunque, bien pensado, allí no están puestos a secar. Están puestos para que los miremos. Y para mirarnos.

La librería fue fundada en 1886 por Jacintho Figueira de Sousa y comenzó siendo también tipografía. Más de un siglo después, el proyecto continúa en manos de la cuarta generación de la familia. El enorme fondo que ha ido reuniendo no se explica solamente por el paso de los años, sino también por una costumbre poco frecuente: cuando se vende un título, se procura reponerlo mientras la edición siga disponible. Por eso, entre tantas novedades, todavía pueden encontrarse libros difíciles de localizar en otros establecimientos.

Mesa con varios libros antiguos rodeada de estanterías con numerosas portadas expuestas.
Entre las novedades todavía asoman libros de otros tiempos.

Hay además algo que me gusta especialmente en su manera de entender una librería: los libros están al alcance de la mano y se invita a tocarlos, a cogerlos y a hojearlos. Porque ¿cómo va un niño —o un adulto— a sentir curiosidad por un libro si no puede acercarse a él?

A todo esto hay que añadir el escenario: un palacete del siglo XVI, con vidrieras y techos de madera que, de vez en cuando, consiguen apartar la mirada de las portadas. Solo de vez en cuando.

Es fácil encontrar la Livraria Esperança porque se encuentra en la Rua dos Ferreiros, a pocos metros del Ayuntamiento —os Paços do Concelho do Funchal—. Eso sí, su puerta es sencilla, sin estridencias, y pasa casi desapercibida. Desde la calle nada permite imaginar lo que se esconde detrás. No llama al paseante ni parece pedirle que entre a descubrir aquel mundo de libros.

Tal vez por eso la sorpresa sea aún mayor.

Y qué sorpresa la nuestra cuando, nada más llegar, encontramos uno de los libros de nuestro «quase» paisano de Elvas, Nuno Franco Pires. Sombras da Raia nos recibió en la primera sala, la dedicada a las novedades. Entre más de cien mil títulos, allí estaba uno que nos devolvía de pronto a nuestra propia frontera.

Sombras da Raia, expuesto en la sala de novedades de la Livraria Esperança.
Sombras da Raia, de Nuno Franco Pires, nos esperaba en la Sala de Novedades.

Porque eso hacen también las librerías: una entra en ellas lejos de casa y, cuando menos lo espera, un libro conocido sale a su encuentro.

Así que, atención, devoralibros, buscadores de librerías y coleccionistas de lugares literarios: si alguna vez vais a Funchal, apartaos durante un rato de los circuitos turísticos habituales y empujad esa puerta discreta.

No todos los miradores de Funchal dan al Atlántico. 

Algunos se asoman a más de cien mil libros.


Pilar Otano Cabo

Badajoz, España

Septiembre de 2026


sábado, 29 de agosto de 2026

Las huellas del agua: de Azenhas do Mar a Cascais

Parece lógico que, estando cerca del mar, el tema del día sea el agua. Por eso, hoy hemos seguido sus huellas desde el agua real y enfurecida de Azenhas do Mar hasta el agua interpretada por artistas de distintas disciplinas en la Bienal del Agua de Cascais y Estoril.


Olas rompiendo contra las rocas y piscina natural de Azenhas do mar
El Atlántico embravecido en Azenhas do Mar

El recorrido no fue cosa nuestra. Lo habían preparado nuestros amigos «casi portugueses», que conocen bien esta zona y se convirtieron en la mejor compañía en este viaje de un agua a otra.

La primera parada fue Azenhas do Mar. Allí, el agua salvaje rompe contra las rocas, choca y retrocede para volver a embestirlas unos segundos después. Las olas inundan la piscina natural que, en otros momentos, debe de ser el sueño de los niños que pululan alrededor, deseosos de entrar en el mar. Hoy no era el día. Hasta la socorrista ha tenido que llamar la atención con su silbato a los más atrevidos, que osaban acercar un pie a la orilla.

El viento terminaba de componer la imagen perfecta de un endiablado día de finales de agosto en el Atlántico. El entramado de casas blancas que trepa por la ladera parecía contemplar aquella batalla repetida entre el mar y la roca.


Casas blancas de Azenhas do Mar sobre el acantilado atlántico.
Azenhas do Mar

Después de disfrutar un buen rato de esa fuerza desatada, tocaba hacer una pausa antes de continuar hacia el agua transformada por el arte. Nuestros amigos habían previsto una parada en Colares. En la Ribeirinha de Colares comimos muy bien y encontramos un regalo que no estaba en el menú. En la barra, un equipo de sonido al más puro estilo discotequero —platos, mesa de mezclas y una buena colección de vinilos— hacía esperar cualquier cosa menos la música suave que nos acompañó durante la comida: Kind of Blue, de Miles Davis. Una inesperada y deliciosa banda sonora para recuperar fuerzas y seguir el camino.


Disco Kind of Bkue, de Miles Davis, junto a los platos y la mesa de mezclas de Ribeirinha de Colares
Una inesperada banda sonora en Ribeirinha de Colares

Con el Atlántico todavía presente en la memoria, retomamos la ruta hacia Cascais. Por la tarde, el sol decidió acompañarnos hasta la Bienal del Agua, que se celebra en distintos espacios del municipio. Nosotros visitamos la exposición principal, instalada en el Centro de Congresos de Estoril, donde un buen número de artistas han interpretado el agua desde perspectivas muy diferentes.


Entrada de la Bienal del Agua 2026 en el Centro de Congresos de Estoril.
Centro de Congresos de Estoril. Bienal del Agua 2026

El cambio de escenario era evidente, pero el tema seguía siendo el mismo. Ya no teníamos delante olas que golpeaban la costa, sino obras que intentaban contener, traducir o cuestionar todo lo que el agua representa.

A nuestra amiga «casi portuguesa» y a mí nos atraía especialmente la obra de Joana Vasconcelos, una artista a la que ambas admiramos y seguimos desde hace tiempo. Y no nos defraudó. En Flood, una bañera de aspecto clásico aparece cubierta por decenas de desagües metálicos. De lo alto cae una especie de ducha o cascada formada por cadenas y más desagües, como si toda el agua estuviera condenada a desaparecer antes incluso de poder utilizarse.


Instalación Flood, de Joana Vasconcelos, con una bañera cubierta de desagües metálicos.
 Joana Vasconcelos, Flood

Como suele hacer, Joana Vasconcelos parte de un objeto doméstico y perfectamente reconocible para transformarlo en algo desconcertante. La bañera, asociada al bienestar y a la intimidad, sirve aquí para recordarnos que disponer de agua en distintos puntos de nuestras casas es un lujo que hemos terminado considerando natural. Abrimos un grifo y el agua aparece. Llenamos una bañera, dejamos correr la ducha y rara vez pensamos de dónde viene o qué ocurre después con ella. En buena parte del mundo, sin embargo, ese gesto cotidiano continúa siendo un privilegio.


Detalle de los desagües metálicos de Flood, obra de Joana Vasconcelos.
Detalle de los desagües de Flood


A partir de ahí, las demás obras ampliaban y complicaban esa primera impresión. Había gotas convertidas en símbolos, mapas alterados por ondas, superficies que parecían moverse y fotografías en las que el agua se presentaba unas veces como refugio y otras como amenaza.

Me impresionó La crociata dei bambini (La cruzada de los niños), de Andrea Mastrovito: una embarcación atestada de niños de distintas procedencias, algunos de ellos convertidos en soldados. El título remite inevitablemente al poema de Bertolt Brecht sobre un grupo de niños que, huyendo de la guerra, buscan un lugar donde vivir en paz. El mar no se limitaba al cuadro, sino que se extendía por el suelo de la sala, mediante numerosas piezas azules, onduladas y brillantes, hechas, sorprendentemente, con ¡libros abiertos. Allí el agua dejaba de ser paisaje para convertirse en vía de huida, frontera y recuerdo de todas las infancias arrastradas por las guerras de los adultos.

La crociata dei bambini, de Andrea Mastrovito, con una embarcación llena de niños y libros abiertos formando el mar.
Andrea Mastrovito, La crociata dei bambini


La distancia entre Azenhas do Mar y Estoril no era solo geográfica 

Esa misma mañana habíamos contemplado el Atlántico desde un lugar seguro, fascinados por la fuerza de las olas. Por la tarde, las obras de la Bienal nos obligaban a mirarlo de otra manera. El agua podía ser belleza, juego y deseo, pero también escasez, despilfarro, peligro, memoria y frontera.

Al final del día comprendimos que habíamos seguido, casi sin proponérnoslo, un recorrido continuo. Primero vimos cómo el agua dejaba sus huellas sobre las rocas de Azenhas do Mar. Después, cómo los artistas las recogían, las transformaban y nos invitaban a leerlas de nuevo en Estoril.

El agua nunca es solamente agua. Y un viaje nunca es solamente un lugar.


Si te apetece leer algo más de esa Bienal del Agua, puedes visitar la web de la Bienal del Agua


Pilar Otano Cabo

Agosto de 2026


martes, 9 de junio de 2026

Parede de Memórias. Arte urbano en Madeira.


Me gustan las sorpresas en mis viajes. No siempre es fácil, por la costumbre de llevarlo todo atado y bien atado; así que sólo tengo que preguntar y buscar. Pero esta vez, en nuestra escapada a mitad de Atlántico, a la isla de Madeira nos topamos con esta curiosidad que ves en la foto y que no estaba prevista.



Parede de Memórias, en Ponta do Sol

Acabábamos de salir de Funchal, su capital, donde teníamos el “campamento base” y en poco más de media hora llegamos Ponta do Sol, un bonito pueblo con su casco histórico junto al mar. Allí nos recibió la “Parede de Memórias”, una de esas intervenciones artísticas y que forma parte de la Ruta de arte urbano en el centro de Ponta do Sol. El gigantesco mural está formado por más de tres mill caras de tamaño real, creadas a partir de los moldes que la autora, la escultora y artista visual madeirense Patrícia Sumares, había hecho a 250 lugareños y visitantes que pasaron por su taller para ser inmortalizados en este enorme panel. 




Tres mil caras en la Parede de Memórias
Tres mil caras en la "Parede de Memórias"



Parede de Memórias- Ponta do Sol- Madeira, Portugal


Cada cara es diferente y todas juntas crean este alto relieve, una pared que quiere representar la memoria, la identidad y la comunidad. Entre las caras vuelan en todas direcciones espejos con forma de aves — guiño a la fauna local— creando un curioso  juego visual de reflejo de la luz.




Parede de Memórias- Ponta do Sol- Madeira, Portugal




Esta Parede de Memórias me ha recordado los gigantescos retratos de los años sesenta que cuelgan en las paredes del pueblo salmantino de Mogarraz, del que ya escribí en otra ocasión. 



Y como siempre me pasa, una cosa me lleva a otra y esta vez estas caras de barro me han traído a la mente una novela que leí hace poco, “Huaco retrato”, en el que la peruana Gabriela Wiener utiliza para su narración una historia de su tatarabuelo huáquero en Perú y su colección de huacos retratos, vasijas que representan rostros indígenas realizados en cerámica en el siglo III, procedentes del norte de Perú . 



Huaco retrato, Gabriela Wiener


Una última curiosidad, en este pueblo, en Ponta do Sol, nació el abuelo del escritor estadounidense John Dos Passos; sí, el de Manhattan Transfer. Así que ya imaginas cómo se llama el Centro Cultural de este bonito pueblo.



Manhattan Transfer- John Dos Passos

Mi Manhattan Transfer de aquella colección de Seix Bárrall, con calendario incluido...;)


Pilar Otano Cabo

Badajoz, junio de 2026















lunes, 1 de junio de 2026

Arte ecológico en Madeira con Bordalo II

Bordalo II. El artista que convierte la basura en arte callejero

Paseando por el frente marítimo de Funchal, en Madeira, nos encontramos con una de esas obras que te obligan a detener el paso. Está a pocos metros del museo dedicado a Cristiano Ronaldo —que, por cierto, dejamos atrás sin pensarlo siquiera.


Plastic Mero, de Bordalo II en Madeira (Portugal)
Plastic Mero. Bordalo II y un paseante
 

Resulta difícil no fijarse en ella; a Bordalo II (Lisboa, 1987) lo traía apuntado en mi libreta y andaba con cien ojos para ver si encontraba alguna... Aquí se trata del “Plastic Mero”, una llamativa escultura del artista urbano portugués Bordalo II y que representa un mero, una de las especies marinas más emblemáticas de la isla. Desde 2022, este pez cuenta con protección especial para contribuir a la conservación de la especie.

Lo más interesante de la obra es el material con el que ha sido creada. Bordalo II construyó este enorme pez utilizando precisamente aquello que amenaza su supervivencia: residuos plásticos, redes abandonadas y desechos industriales recuperados de las aguas de Madeira300 kg de basura marina extraída de la campaña de limpieza de 2018.

El resultado es impactante. De cerca se distinguen los fragmentos de basura que forman sus escamas y su cuerpo; de lejos, aparece un magnífico mero que parece surgir del océano. Una manera muy visual de recordarnos hasta qué punto nuestros hábitos de consumo dejan huella en el mar y de invitarnos a reflexionar sobre la contaminación que generamos casi sin darnos cuenta.

Pilar Otano Cabo

Funchal, Madeira (Portugal)

Mayo de 2026



sábado, 30 de octubre de 2021

La portugalidad de doña Emilia


¿Vivimos los españoles de espaldas a Portugal? ¿Viven los portugueses de espaldas a España?  Doña Emilia Pardo Bazán estaba convencida de ello, yo también. 


El Boletín de la Biblioteca de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País de Badajoz (RSEEAP) tiene como objetivo poner en valor sus magníficos fondos  y suele dedicar especial atención a las mujeres que tanto han contribuido con su escritura.


Y, claro, no podía faltar el homenaje a doña Emilia Pardo Bazán en el centenario de su muerte. Así que este último número, el número doble del verano/otoño de 2021 está dedicado a ella, sacando a la luz joyas que nuestra biblioteca tiene. Recomiendo su lectura en la preciosa publicación en papel, diseñada y maquetada por Germán Grau, aunque  se puede también descargar en este enlace


En lo que a mí respecta, y conocido mi entusiasmo por Portugal y por Doña EmiliaCarmen Araya, que junto con Laura Marroquín y Remedios Sepúlveda forman el Consejo de Redacción, me pidió que escribiera algo que uniera esos dos términos. Y he disfrutado mucho con esta investigación, porque el tema es inagotable e interesantísimo. Y efectivamente, nuestra protagonista sabe de Portugal y de sus escritores lo que ya quisiéramos muchos; y me reafirma en sus palabras con las que empiezo mi escrito:


«Desgraciadamente prestamos muy poca atención a lo que se publica en Portugal»






martes, 24 de noviembre de 2020

Divulgación científica y poesía en Portugal


Hoy, 24 de noviembre, se celebra en Portugal el Dia Nacional da Cultura Científica. Me parece una idea excepcional. En todas las escuelas se realizan experimentos científicos y exposiciones con los trabajos de grupo que hacen. En las principales ciudades del pais, hay coloquios y sesiones de divulgación científica para despertar en la población el interés por la ciencia.



Esto se celebra desde 1996 y viene a cuento porque tal día como hoy nació un tipo muy especial. En el mundo de la educación se le conoce por su nombre real, Rómulo de Carvalho. Fue profesor de Física y Química en el Liceu Camões y un entusiasta divulgador de la ciencia.


Pero a mí me gusta casi más su otra mitad, la mitad poeta; como poeta fue António Gedeão y adoro su Piedra Filosofal. Son esos versos que te hacen sentir bien y con ganar de vivir. Te hacen pensar que hasta llegar donde estamos muchos hombres y mujeres han hecho grandes cosas…


¡Y qué decir de la maravillosa versión que de este poema hizo Manuel Freire…! No me canso de escucharla. Estos últimos versos me emocionan: son ciencia, sentimiento, lucha y esperanza:


Eles não sabem nem sonham

Que o sonho comanda a vida

E que sempre que um homem sonha

O mundo pula e avança

Como bola colorida

Entre as mãos de uma criança.




Pilar Otano Cabo

Badajoz, 24 de noviembre de 2020

 

sábado, 26 de septiembre de 2020

Un asturiano y un portugués


                                                                                … en la Patagonia chilena

Mas bien tendría que haber dicho un español y un portugués, pero iba a sonar a chiste y lo que voy a contar me parece serio. 

Son dos Josés, uno asturiano de Avilés; el otro, portugués de Vila Nova de Gaia los que coincidieron en el sur de Chile, en un momento duro de su historia, el de la llegada de un grupo de europeos que se hizo dueño del cotarro en la Patagonia.

A la vuelta de nuestro viaje a Chile, escribí un montón de cosas que me habían interesado del país. También de Punta Arenas, lugar al que en el último cuarto del siglo XIX llegaron José Menéndez y José Nogueira. Cada uno por su lado, eso sí, habiendo sido el portugués el que había llegado antes. Punta Arenas me pareció especial; en el momento de nuestro viaje ostentaba el título de “ciudad feliz”, con lo que estuvimos de acuerdo. Allí comencé a conocer esta historia de reparto de tierras, de enriquecimiento rápido de unos pocos y del genocidio llevado a cabo con los pueblos originarios. El asturiano José Menéndez estaba en la cabeza de la lista de los favorecidos, acumulando tierras en condiciones inmejorables, sin el menor respeto por la legalidad, habiendo sido la mayoría de estas tierras propiedad de los indígenas aónikenk. 



Todo esto lo conocí leyendo la excepcional biografía, Menéndez, rey de la Patagonia,  que otro asturiano, José Luis Alonso Marchante había publicado poco tiempo antes y que compré en una bonita librería de El Calafate. Es una biografía muy especial para mí, porque pone sobre la mesa todas las cartas. No sólo da la palabra a los grandes propietarios, sino que se la da también a las mayorías silenciadas que nunca la tuvieron; indígenas, jornaleros o emigrantes. 

Hoy traigo todo esto aquí porque he sabido de la biografía del otro José, de José Nogueira. La periodista portuguesa Mónica Bello ha publicado hace muy poco “A vida extraordinária do português que conquistou a Patagónia”. Es la historia de este navegante portugués, que salió de Gaia con 12 o 13 años a bordo de un navío para huir de la miseria y que llegó a Punta Arenas a los 28, en el bergantín Rosales, como modesto agente comercial  de una firma de Buenos Aires para cobrar la deuda pendiente de un cliente, donde se quedó. En Punta Arenas hizo fortuna, se creó amigos, rivales y um imperio, hasta llevar su nombre una de las calles principales de la ciudad. Fue a la par con el otro José, el Menéndez, en los asuntos de hacerse con tierras a toda costa.

 



                                                    Editorial Temas e Debates

Desconozco los detalles, así que para comprobarlo, me gustará leer esa “vida extraordinaria” que ha escrito Mónica Bello y de la que sólo tengo noticias por una magnífica entrevista que le hicieron en el programa de radio de RTP “Encontros Imediatos”.


Pilar Otano Cabo

Badajoz (España) 

Septiembre de 2020

jueves, 5 de marzo de 2020

La primera mujer que votó en Portugal

Portuguesas com M grande es un libro muy a propósito para estos días de marzo. Lo escribe Lúcia Vicente y lo ilustra Cátia Vidinhas. Nos presentan a un buen grupo de raparigas portuguesas luchadoras, independientes y libres que ayudaron a cambiar el mundo.

Me he fijado especialmente en una de ellas, Carolina Beatriz Ângelo (1877-1911), toda una feminista en Portugal de comienzos del siglo XX. Ejerció la medicina, siendo la primera mujer que operó en el Hospital de São João. Tuvo una actividad política y social de lo más intensa. Defendió las ideas republicanas y el divorcio, luchó por el derecho al voto de las mujeres y por la igualdad de deberes entre hombres y mujeres.  Participó muy activamente en la puesta en marcha de la República portuguesa en 1910. Tuvo que ser una gran peleona. 





Beatriz Ângelo fue la primera mujer que votó en Portugal

La ley que llevó a las urnas a los portugueses por primera vez el 28 de mayo de 1911 daba derecho al voto a los “ciudadanos” portugueses, mayores de 21 años, que supieran leer y fuesen cabeza de familia. Beatriz lo tuvo claro, con 23 años, viuda con una hija, cumplía los requisitos. Así que se puso manos a la obra. No fue sencillo, porque no querían incluirla en el censo y tuvo que recurrir a los tribunales para que le dieran la razón. 

Y votó, claro que votó. Se levantó todo un revuelo internacional, Portugal se había convertido en un país pionero del sufragio femenino. Beatriz recibió montones de cartas y telegramas de felicitación. Eso sí, tardaron poco en cambiar la ley, añadiendo a la ley las dos palabras mágicas “sexo masculino" … y fin de la historia. Así no se les colaba otra mujer. 

Hubo cambios en la ley con los años, pero no fue hasta 1975, después del 25 de abril que fueron eliminadas todas las trabas habidas para las mujeres. 

Beatriz Ângelo murió ese mismo año, a los pocos meses, de un ataque al corazón. ¡No me extraña!



















Portuguesas com M grande
Lúcia Vicente
Cátia Vidinhas (ilustradora)
Editorial: Nuvem de Tinta
 octubre  de 2018


Pilar Otano Cabo
Badajoz (España) marzo de 2020

viernes, 13 de diciembre de 2019

A la caza de planetas


… en Estremoz

Los sábados, una enorme plaza de Estremoz (Portugal) se llena de fruta y verdura fresca que traen directamente sus productores de los alrededores. Como Estremoz está bastante cerca de de Badajoz (unos 65 kilómetros), muchos de mis vecinos acuden con frecuencia a hacer su compra saludable y de paso echar la mañana. Pero Estremoz es más que el mercado semanal. Un ejemplo es la búsqueda de planetas en el sistema solar a escala tan curioso que tienen montado. 

Esta peculiar “caza de planetas” tiene su punto de partida en la puerta del Convento das Maltesas. Se llama así porque allí vivieron en el siglo XVI unas monjas de la Orden de Malta. Ahora no hay monjas, pero alrededor su claustro manuelino tienen su sede distintas instituciones educativas. En el ala sur, que es a lo que iba, está el interesante Centro de Ciência Viva, un museo activo y pedagógico dedicado a la geología. Y como extensión del museo está el Sistema Solar a Escala. 


El Sol, en la puerta del Centro de Ciência Viva
El Sol, en la puerta del Centro de Ciência Viva


El sol está colocado en la puerta del museo. Los cuatro primeros planetas están en la ciudad y el resto en distintas localidades del concejo hasta llegar a Plutón que lo tienen  en Évoramonte. Esa es la cuenta que se echaron para calcular la escala, que el planeta más alejado estuviera en el pueblo del concejo mas alejado de Estremoz. Yo no sé echar esa cuenta, pero a ellos les salió que para eso son científicos. 

La Tierra, en Estremoz
Largo Dos Dragões de Olivença

Nosotros pasamos un buen rato buscando esos enormes postes azules en los que están representados Mercurio, Venus, la Tierra, Marte… Completa la información en cada uno de ellos el homenaje que se hace a un grupo de científicos que han ayudado a comprender el mundo un poco mejor. Allí están Einstein, Galilei, Newton, Kepler, Gauss, … y otros pocos más. 






Interesante excursión para un fin semana con los peques, o los profes de los coles con sus alumnos. Iniciativas como ésta, sacando la ciencia a la calle, ayudan a todos, niños y grandes, a comprender mejor el mundo en que vivimos. Y hacernos una idea de cuán pequeños somos. Además de ser una buena excusa para conocer esos pequeños pueblitos que la autovía a Lisboa ha dejado fuera de ruta. 




Neptuno está en São Bento do Cortiço



Pilar Otano Cabo
Badajoz (España)
diciembre de 2019